ALFONSO CAMÍN










































Roces-Gijón (España),1890, Porceyo, Gijón,1982.


RAÍZ

Crecido en treinta guerras civiles y mundiales,
¿cómo queréis que sea yo un cordero pascual?
Soy la hoguera y la pólvora sobre los vendavales
y un reflejo dramático del duelo universal.
La explosión del barreno fue mi canción de cuna;
la infancia, entre la guerra de Rusia y el Japón;
un trozo de pan duro como única fortuna,
jugando contra el muro los héroes de cartón.
Mi hogar en una cumbre, sobre piedra caliza,
entre la cordillera y el Cantábrico mar;
dicen que la galerna fue mi primer nodriza
y el viento de las cumbres quien me enseñó a cantar.
La escuadra rusa errante de Barcelona a Odesa,
la escuadra japonesa, la toma en Puerto Arthur;
nuestra escuadra en Santiago y en Cavite en pavesa
y una España de luto que va de Norte a Sur.
Memorias de la infancia: la noche de Castilla,
Prior en los Castillejos, combate en el Caney;
los soldados que vuelven con la fiebre amarilla
y una ex monja que ofrece los pezones a un rey.
Muere Isabel II: mil novecientos cuatro,
hacen a un estanquero Duque de Tarancón;
Madrid se va a los toros, después se va al teatro
y grita en la zarzuela: Cartuchos al cañón .
Guerra estúpida en África. Los hogares desiertos,
las madres que no dejan de sufrir y llorar;
las tierras sin canciones, los barcos en los puertos,
soldados a la muerte y emigrantes al mar.
Cuba. También se corre la pólvora en La Habana.
Atruena el Morro, atruenan Mazorra y Atarés;
Quintín Banderas viene, con un sol de mañana,
destazado lo mismo que si fuera una res.
Antes que esa errabunda sombra huidiza y diestra
que en el Pico Turquino se ha buscado su atril,
yo también fui a caballo de la Sierra Maestra
y bajé a la sabana con machete y fusil.
En la Primera Guerra Mundial, los submarinos,
la pólvora y la sangre, la antorcha en Nueva York;
un bosque de fusiles saliendo a los caminos.
Vapores en los mares. Yo voy en el vapor.
La aventura de México. Voladuras de trenes,
colgados de los postes los muertos a granel;
soldados y fusiles por todos los andenes
y en vez del oro en grana, la sangre en el laurel.
¡Y España! España ahora. Las lobadas de España
que no dejan con vida ni oveja ni pastor,
de la montaña al llano, del llano a la montaña
y para un par de siglos la siembra del rencor.
Y ahora los dos mundos, los dos mundos en guerra,
la mentira y el fraude, la religión sin fe;
tiemblan en sus cimientos los ejes de la Tierra
y el hombre ya no sabe dónde poner el pie.
Con todo, no me avengo como los alcatraces
a meter la cabeza bajo el ala infeliz;
igual que mis hermanos los osos montaraces,
ni abjuro de mis cumbres, ni abato la cerviz.
No soy la voz inútil del éxodo y del llanto ,
del que al perder Granada, llora como mujer.
Yo hubiera sido otro don Miguel en Lepanto.
No comprendo la vida sin luchar y vencer.
Crecido en treinta guerras civiles y mundiales,
¿cómo queréis que sea yo un cordero pascual?
¡Soy la hoguera y la pólvora sobre los vendavales
y un reflejo dramático del duelo universal!

GOZA EL AMOR

Goza a tiempo el amor, porque mañana
quizás lamentes lo que no has gozado;
para la tierra se forjó el arado,
para vibrar se forja la campana.
Ni árbol sin fruto ni laurel sin grana,
ni el amor como pájaro enjaulado;
ni sol que va perdido en el nublado,
ni puerto sin la vela en la bocana.
Por algo el caño de la fuente mana,
el mundo nace del primer pecado
y el seno tiene forma de manzana.
El corazón en flor, pecho empinado,
goza a tiempo el amor, porque mañana
quizás lamentes lo que no has gozado.

TIEMPO

Estoy en pie. Pero aunque esté caído
mañana por el hacha del Tiempo leñador,
no estaré de raíces del todo desprendido,
y veréis que a lo largo de la tierra tendido
aún mi tronco da ramas y aún la rama da flor.

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