RICARDO J. BERMÚDEZ


Ciudad de Panamá, 1914 - 2000


POEMA DEL DOLOR INFINITO

Bajo el olvido de la noche muda
se desploma en mis sueños la inquietud

Todo el vacío que tu ausencia deja
abre de par en par la soledad,
la angustia desordena los caminos
y me asaltan las olas de tu adiós.

La nostalgia los astros picotea
tus señales de pan para volver.

La amarga inmensidad se multiplica
en círculos de brazos hacia tí;
el insomnio que ronda entre la niebla
se rinde fatigado de ladrar.

Tu sollozo el olvido desdibuja
entre las grietas del atardecer.

Quizá la lluvia tu memoria enciende
cuando cubre de flores mi dolor,
que la esponja del aire enjuga el tiempo
y como un demente el día echa a correr.

Tus manos, de la ausencia rescatadas,
me humanizan sobre la cruz del sur.

Del Libro Poemas de Ausencia (1937

POEMA DE FUGA CRECIENTE

Te he mirado tan lejos de mis ojos
que el agua que te copia se secó.

La fatiga erosiona las amarras
que me unen a tu voz y a tu reír,
los molinos de nuestras ansias truncas
pugnan por contener la soledad.

Sobre el aire tus manos gravan signos
que aumentan el furor de mi inquietud.

Por el cristal de mis poemas tuyos
transcurren negras aves otra vez,
las lejanías de mi voz sin torres
se arrastran como sombras tras de tí.

Una fuerza me arroja hacia el vacío:
en mi incendio tu cuerpo sabe a sal.

Todo se hunde en un fondo de espirales
bajo el reflujo inmóvil de mi ser,
anochece en las cuencas de mis manos
y un torrente de besos corre a tí.

Se ilumina y se apaga en la memoria
el pañuelo de llamas de tu adiós.

Del Libro: Poemas de Ausencia (1937)

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