ROBERT LOWELL























Boston-Estados Unidos, 1917-Nueva York,1977

OTOÑO 1961

Adelante y atrás, adelante y atrás
va el tock, tock, tock
de la anaranjada, suficiente, diplomática
faz de la luna
que hay en el reloj del abuelo.

Durante todo el otoño
el roce y la agitación
de la guerra nuclear;
hemos matado a golpe de palabras nuestra extinción.
Yo nado como un pececillo
Tras la ventana de mi estudio.

Nuestro fin se va aproximando.
la luna se levanta,
radiante de terror.
El estado
es un buceador bajo una campana de cristal.

Un padre no es un escudo suficiente
para su hijo
Somos como un montón de salvajes
arañas que lloran juntas,
pero sin lágrimas.

La naturaleza alza un espejo
Una golondrina hace un verano.
Es fácil ir marcando
los minutos
pero las manecillas del reloj se atascan.

¡Adelante y atrás!
Adelante y atrás, adelante y atrás—
¡mi único lugar de descanso
es el balanceante nido del oriol naranja y negro!


POEMAS

¿Me ayudarán ustedes a entender
lo que no tiene arreglo ni remedio,
en esta temporada de escritura poética
y de alivio
para mi depresión, que pasaremos juntos?
*
Durante mucho tiempo, empapado,
y a menudo tocando fondo
por el gran mar verde de los semáforos
que autorizaban nuestra navegación
encontré que mi fatiga era la luz del mundo.
*
Ciudad para matar, ciudad americana.
*
Tus libros son hileras de trajes vaciados.
*
Esa capacidad de corromper
que la poesía tiene, es la más genuina
voluntad de la voz, nunca perdida,
más llena de fantasmas, la voz que sobrevive
de forzar resistencias, descontrolada por la inspiración.
Desde tres adjetivos a un objeto
hay un salto imposible
¿Acaso no es hipócrita pretender dar respuesta
a lo que no hemos sido capaces de escuchar?
*
Aunque escribo mis versos por la noche
soy muy poco sincero en mi discurso.
*
Si tuviera un sueño sobre el infierno
en esa pesadilla
me encontraría a mí mismo
embalando mi casa para mudarme,
con todos los demonios preguntando
eternamente impertinencias varias.
*
Lo que en realidad hice no fue mucho,
entonces, como ahora, fue muy poco.
Del fuego del infierno, en cambio,
no puedo apagar un simple fósforo.
*
Estoy ciego de ver.
*
Adiós, adiós a nada. Doy gracias,
muchas gracias.

http://entrenomadas.wordpress.com/2008/09/25/la-poesia-de-robert-lowell/

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