ZBIGNIEW HERBERT


Lwów-Polonia, 1924-Varsovia, 1998

DE LA TRADUCCIÓN POÉTICA


Como un abejorro zompón
que se posó sobre la flor
hasta que se encorvó el flexible tallo
y ahora se abre paso entre filas de pétalos
parecidos a hojas de diccionario
y se dirige hacia el centro
donde están el aroma y el dulzor
y aunque pescó un catarro
y ha perdido el sabor
aún persiste
hasta que su cabeza golpea
contra el pistilo amarillo

y aquí ya el fin
difícil es penetrar
por los cálices de las flores
hasta la raíz
así el abejorro se aleja
muy ufano
y zumbando con vigor:
dentro me metí
y a quienes
no acaban de creerle
su nariz enseña
amarilla de polen

1957
De "Informe sobre la ciudad sitiada". 
Traducción de Xaverio Ballester
Madrid, Ediciones Hiperión, 1993. 2.ª edición, 2008

INTENTO DE DESCRIPCIÓN

Primero me describiré a mí mismo 
empezando por mi cabeza 
o mejor mi pie 
o mi mano 
o el meñique en mi mano izquierda 

mi meñique 
es tibio 
un tanto curvado hacia adentro 
termina en uña 
está hecho de tres segmentos 
cerca de mi palma 
librado a sus propios medios 
sería un gusano de buen tamaño 

es un dedo muy especial 
el meñique de una mano izquierda
único en todo el mundo 
me lo dieron directamente 
otros meñiques de una mano izquierda 
son una fría abstracción 
comparto con el mío 
fecha de nacimiento 
fecha de muerte 
común soledad 
sólo la sangre 
ocupada en la escansión de oscuras tautologías 
une playas distantes 
con un hilo de mutuo acuerdo

De "Informe sobre la ciudad sitiada"
Traducción de José Emilio Pacheco
Universidad Autónoma Metropolitana
Azcapotzalco, D.F, México 1992 

A MARCO AURELIO

Buenas noches Marco Aurelio apaga la luz 
y cierra el libro Encima de tu cabeza 
se levanta una dorada alarma de estrellas 
el cielo habla alguna lengua extranjera 
este es el bárbaro grito de miedo 
que tu latín no puede entender 
un terror continuo un negro terror 
contra la frágil tierra humana 

empieza a golpear y triunfa Escucha 
su rugido El flujo incesante 
de los elementos ahogará tu prosa 
hasta que se derrumben los cuatro muros del mundo 

¿Y para nosotros? -temblar en el aire 
soplar las cenizas agitar el éter
roernos los dedos buscar vanas palabras
arrastrar las sombras caídas a nuestras espaldas
Bueno Marco Aurelio mejor cuelga tu paz 
a través de las tinieblas dame la mano 
Déjala temblar cuando el ciego mundo golpea 
en nuestros cinco sentidos como en una lira caída 
Traidores el universo y la astronomía 
el cálculo de las estrellas la sabiduría de la hierba 
y tu grandeza demasiado enorme 
y Marco mis lágrimas indefensas 

De "Informe sobre la ciudad sitiada"
Traducción de José Emilio Pacheco
Universidad Autónoma Metropolitana
Azcapotzalco, D.F, México 1992


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