SIDONIO MURALHA

Madragoa-Lisboa (Portugal) 1920-Paraná--Brasil, 1982


ULTIMO DE "TRES POEMAS PARA CECILIA MEIRELES"

Corría feliz. E incauta.
Y el viento su trenza destrenzaba
mientras un sonido de flauta
ondeaba.

Cuantos años pasaron para que
su cabello de oro y espiga
se cubriera de nieve? Si
alguien lo sabe que lo diga.

O no lo diga. Para qué decirlo?
Si hay algún cabello al viento
ya no es su cabello;

es el de otra niña incauta
que no sabe que cada olvido
tiene escondido un sonido de flauta.

Traducido del portugués por Myriam Rozenberg

COMPANHEIRA DOS HOMENS


La poesía de los señores que propagan la neblina y confunden a las gentes 
poesía tan personal como un cepillo de dientes, 
la poesía que ellos querían guardar en sus casas 
en una jaula, como un pájaro a quien mutilar las alas, 
la poesía rompió los grilletes y salió de la prisión 
y se arrastró a las trincheras, y durmió en los campos de concentración, 
y amó a aquellos que se niegan pero que nunca se habían negado, 
y conoció prostitutas que nunca se habían entregado, 
y comió en la escudilla de los soldados aquella sopa de pasta 
que es igual para todos como el salario y la desgracia. 
Y los hombres aprendieron en las noches de inclemencia 
a cantar sus versos, a recitarlos de memoria, 
y a murmurar-los en esas horas en que todo es confidencia 
y en que cada palabra gana una resonancia mayor.

II 

El miedo hace callar las aves en los bosques densos 
mas las canciones de los hombres las hace más anchas, más intensas, 
más impetuosas, más rudas, canciones que hieren y espantan 
pues con el miedo las aves se callan y los hombres gritan y cantan. 
Y la canción es un hombre que recorre el Mundo de lado a lado 
gesticulando con sus propios brazos, andando con sus propios pies, 
grito que va de continente en continente implacable y fuerte 
y que pasa las fronteras sin necesitar pasaporte. 
Canciones robustas y lavadas que se levantan temprano 
y beben la madrugada y tienen el resuello de los atletas, 
porque mientras las aves se callan, estranguladas por el miedo, 
el miedo, como una navaja, rasga las canciones de los poetas. 

III 

Y los poetas se dan las manos como se encuentran las poesías 
y se encuentran las exigencias de dos comidas todos los días. 
Que todos tenemos los mismos problemas, las mismas furias y dolores, 
y todos pagamos el mismo interés en las casas de préstamo, 
y todos hablamos la misma lengua terrena, viva, sabrosa y agreste 
y dejamos a los ángeles el lenguaje celeste, 
y todos transportamos ladrillos para la casa empezada 
y todos le rasgamos las ventanas y la deseamos aireada, 
y todos tenemos un estómago y tenemos un corazón 
que late acompasadamente la misma inquietud. 
Inquietud presente en las cosas, en los gestos y en el aire,
inquietud que remueve o que planea, amenazadora y enorme, 
como un pulpo que se revuelve en el fondo del mar 
o un grano de dinamita incrustado en la montaña.

LÍRICA SEM NEBLINA

Ya en los versos de los Vedas, 
hace 2500 años, 
crepitaban las llamas 
de los problemas humanos. 
Ya entonces, cuando las aves emigraban, 
los hombres no hablaban de la nostalgia, 
mas simplemente levantaban 
una canción a la libertad. 
Entonces y siempre entró la lucha en la poesía 
como un pregón por la ventana abierta 
y se enriqueció día a día 
en un perpetuo descubrimiento. 
Ni narcóticos, ni neblinas, ni adornos, ni velos, 
da el poeta con la palabra, ladrillos y argamasa, 
y construye un rascacielos 
que a cada hora se sobrepasa. 
Y en esta marea de nuevo y de renuevo, 
movimiento ascensional, 
en cada poema el pueblo 
pone su impresión digital.

PROTESTO

Son como flores mutiladas los fútiles libros viejos, 
paralizados y enfermizos como el agua adormecida, 
del señor don artista que no quiso pegar los labios 
a los senos de la vida.
El hombre que vende libros en aquella camilla 
expone la novela de su vida en esa especie de escaparate
y grita contra las novelas donde la vida se sume en suavidades de nutria. 
Y en todas las esquinas y escondrijos de la calle 
gritan contra los versos templados, versos mansos, versos falsos, 
las mujeres bien vestidas que se ganan la vida desnudas 
y los niños descalzos.


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