HERMAN HESSE

 "Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros".
Herman Hesse
Calw, Baden-Wurtemberg- Alemania, 1877 – Montagnola, Tesino- Suiza,196

LETRAS

En ocasiones solemos coger la pluma
Y escribimos sobre una hoja en blanco,
Signos que dicen esto y aquello: todos los conocen,
Es un juego que tiene sus reglas.
Si viniera, en cambio, algún salvaje o loco,
Y, curioso observador, acercase sus ojos a
Una de esas hojas con su campo rúnico,
Otra imagen del mundo -extraña- ahí observaría.

Acaso un salón de mágicos retratos;
Vería la A y la B como un hombre o animal
Moverse, como los ojos, cabellos y miembros,
Allí pensativos, impulsados aquí por el instinto;
Leería como en la nieve las huellas de las cornejas,
Correría, reposaría, sufriría y volaría con ellas
Y vería trasguear entre los signos negros, fijos,
O deslizarse entre los breves trazos,
De cualquier creación las posibilidades.

Vería arder el amor, el dolor contraerse,
Y se admiraría, reiría, lloraría, temblaría,
Pues tras las mejillas de aquella escritura
El mundo entero, con su ciego impulso,
Pequeño se le antojaría, embrujado, exiliado
Entre los signos que, con rígida marcha,
Avanzan prisioneros y tanto se asemejan
Que impulso vital y muerte, deseos y pesares,
Fraternizan hasta hacerse indiscernibles

Gritos de intolerable angustia lanzaría
Finalmente el salvaje, atizaría el fuego y,
Entre golpes de frente y letanías,
La blanca hoja entregaría a las llamas.
Luego, tal vez adormilado, sentiría
Cómo ese no-mundo, ese espejismo
Insoportable lentamente retorna
A lo nunca-sido, al ningún-lado,
Y suspiraría, sonreiría, sanaría.

LOBO ESTEPARIO    

Yo, lobo estepario, troto y troto,
La nieve cubre el mundo,
El cuervo aletea desde el abedul,
Pero nunca una liebre, nunca un ciervo.

¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
Eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
Devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
Bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
Y luego aullaría toda la noche, solitario.

Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
Una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
Apenas puedo ver con cierta claridad,
Y hace años que murió mi compañera.

Ahora troto y sueño con ciervos,
Troto y sueño con liebres,
Oigo soplar el viento en noches invernales,
Calmo con nieve mi garganta ardiente,
Llevo al diablo hasta mi pobre alma.

Hermann Karl Hesse, fue un escritorpoetanovelista y pintor alemán que recibió la nacionalidad suiza en mayo de 1924.Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, como reconocimiento a su trayectoria literaria.


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