RAFAEL DAMIRÓN



Barahona,1882-Santo Domingo - República Dominicana, 1956


CRIOLLA

Debajo de los palmares
Tengo plantado un bohío
Que entre olorosos pomares
Y renuevos de azahares
Copia el espejo del río
Bajo su oscura techumbre
Tengo mi hamaca colgada,
Sin una luz que me alumbre
Pues nadie enciende la lumbre
Que tú dejaste apagada.
Cuando la tarde declina
Después de dura faena
Se adueña de mí la pena
Que tu recuerdo envenena
Con tu ingratitud mezquina
Tengo en mi pecho clavada
Como un puñal traicionero
La voz de aquella tonada
Con que dejaste burlada
La fe de mi amor primero.
Cuando me quieras, te quiero
Cuando me olvides, te olvido
Como el pájaro señero
Lo mismo puedo en alero
Que en la selva hacer mi nido
Debajo de los palmares
Tengo plantado un bohío
Que entre olorosos pomares
Y renuevos de azahares
Copia el espejo del río.

A RAFAEL DAMIRON HIJO

El aura matinal desaliñaba
Tus cabellos castaños,
Sobre tu mano, tu mejilla blanca
Y tus ojos en mí, fijos y huraños.
En mi labio, secretos de la vida
Que de siglos me hieren,
Remedaban en torvas sinfonías
Las promesas que mueren,
Mientras alguien, que es lámpara divina
Cuya luz celestial es tu sonrisa,
Mi sendero alumbraba
Con su luz imprecisa.
Dijérase que tú, que apenas puedes
Conocer el perfume de las flores,
Iluminado por mi pena quieres
Conocer mis dolores.
Hijo mío, la vida de los pájaros
Es una vida llena de inocencia,
Corre a jugar debajo de los árboles
Y no sepas jamás de la inclemencia
Del mundo, que su tósigo siniestro
Mata toda esperanza,
Y mal harás con despreciar tus juegos
De niño, donde ríe la alabanza
De las cosas, para escuchar contrito
La queja de este pávido tormento,
Que es en mi ser un silencioso filtro
Por donde se me va todo el aliento.
Quédate allí, cabe la alegre danza
De los ramos floridos.
Huye de las tristezas de las almas
Que padecen, y juega con los nidos.

CAMPESINA

Dende que ese indino se me fue con otra
Ni pisca yo siento de querer por naiden,
Con lo que quise me basta y me sobra
Pa que ningún otro se atreva a mirarme.
Manque las mujeres semo como semos,
Caña pa el ingenio no soy que me cargan;
Soy de las que digo, que a lo hecho pecho,
Pa que naiden goce mirando mis lágrimas.
¿Qué se fue con otra? ¿Qué ya no me quiere?
Que su gusto sea lo que Dios disponga,
Yo no diba a hincarme pa que me desprecie
Ni por una caja de doscientas onzas.

PRO FILIS

He extendido los brazos y una rosa
De eternidad, el porvenir me advierte;
He burlado por fin la sigilosa
Y taimada perfidia de la Muerte.
Ya no tengo horizontes: he creado
He sentido ante mí, que el viejo muro
Del tiempo engañador se ha derrumbado,
Ya soy savia inmortal en lo futuro.
Duerma su sueño del que no despierte
Lo que no puede conformar mi suerte…
Bien puedo darme a caminar a prisa
Por mi senda imprecisa,
Que un lazarillo impúber y paciente
Un hijo,
Tengo para salvar la inconsistente
Tregua de mi afanoso regocijo.
Hoy me siento más fuerte
Que el amor y la muerte,
Oh dulce vida, de mis treinta años
Que en nueva flor de carne se transforma
Y que rige entre glóbulos huraños
El génesis perfecto d ela forma.
Ahora ven, fecunda simpatía,
Madre armoniosa de las conjunciones
Que iniciaste cien mil renovaciones,
Graba un sello de fatal ironía
En la filosofía
De las estériles generaciones.
Y que sonrisas de aleluyas riegue
La carne que mi carne hizo de amores,
Cuando la hoz demoledora siegue
El jardín de mis mundos interiores…


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