MARTHA MARIA LAMARCHE


República Dominicana, 1900-1954

COMO LA ESPIGA

El alma
Se balancea al soplo de la brisa;
Como la espiga.
En busca de luz alza
El tallo de su inquieta y frágil vida,
Como la espiga.
Para que el Sol dibuje
De oro sus granos que el viento abanica,
Como la espiga.
Luego, el raudal de oro
Se desparrama prófugo en la vía,
Como la espiga.

JUNTO A LA CORRIENTE

Dormí en el lecho de arena
Que refresca la corriente,
Y fui en la noche serena
Otra linfa transparente.
Bésame, agua cristalinam
Mientras mi lira se hermana
Con la canción que trina
En la fresca mañana.
Bésame mientras el cortejo
De las cándidas estrellas
Apagándose a lo lejos,
Deja en nuestra alma el reflejo
De sus temblorosas huellas.
Bésame, somos hermanas,
Como tú, mi alma salvaje
Guarda oculto su linaje
Y no le inquieta la mañana.
A las dos, mansas corrientes,
Bástanos ser transparentes
Y dar en una canción
Matinal el corazón…

LA CARGA

Aligérame, Amado,
Pon mi carga a la vera del camino
O espárcela a los vientos,
Para tener el alma
Tan pura y tan sencilla
Como una flor silvestre.
Aligérame, Amado,
Y seré libre corderita
Que en la verde sabana
Corre, retoza, brinca,
Del arroyuelo bebe
Agua límpida y fresca,
Y de la tierra pasta
Hierbas recién nacidas
Húmedas de rocío
Aligérame, Amado,
Quítame de los hombros esta carga
De locas ambiciones,
Que desfallece mi alma…
Aligérame, Amado,
Y otra vez en las noches
Seré la chiquitina
Que en tus brazos se duerme
Soñando como niña.

LLUEVE

Llueve. Las gotas caen acompasadas
Con música monótona y cansada
Y contenta les voy así cantando:
Caigan, caigan, que el cielo
Se despeja llorando.
Como una quimera vana que atrae
Me atrae el gemido del agua que cae
Y contenta les voy así cantando:
Llorad, llorad, que el cielo
Se despeja llorando.
También cayeron gotas de amargura
De mi alma que ahora luce pura,
Y contenta les voy así cantando;
Caigan, caigan, que el cielo
Se despeja llorando…

VAGUEDADES

Qué confusión de pensamientos surgen
En la mente, si a solas, de improviso
Tu recuerdo me asalta, dulce Amado,
No dándole reposo a mis anhelos.
A veces; quién me diera la confianza
Altiva de la estatua inanimada
Que ve a pasar bajo sus ojos muertos
El tropel de la vida sin escrúpulos!
Mas, no; no quiero ser inerte mármol-
Duro mi corazón entonces fuera…
Y entonces este amor no te tendría
Tan lleno de tristeza deleitosa.
Ni quiero ser altiva, sino blanda
Cual era virgen, y tomar las formas
Que tus dedos ociosos quieran darme:
Un ánfora, una flor… ¡Lo que tú mandes!

VIENTO

Viento:
Llegas tan fresco, suave y reposado,
Que adormeciendo vas mi pensamiento;
Viento,
Que las mejillas hazme refrescado,
¿de qué país tan bello
Llegas alborozado?
Mira, como has puesto mis cabellos!
Viento,
Inútil es que ahora al hogar
Entre y hagas crujir el ventanal;
¿piensas tú que tu aullido he de temer?
Me río y digo: ¡déjame ver!
Viento,
Mis manos y mis pies has vuelto fríos;
Pero en mi pensamiento
Voy musitando locos versos míos…

YA EN TUS REDES
Ya en tus redes me hiciste presa, Amado
Ya fui tu pez de tu mar.
Fruición de gozo antes no soñado
Mi sangre hace saltar!
Turbión de dicha que inundó mi ser
Con tierno bienestar.
Rubia espiga de oro, ardiente estrella
Que a mi paso brotó.
Deleite dulce, de quietud me llenas.
Amor de mi Jesús!
Ya en tus redes me hiciste presa, Amado.
Ya fui pez de tu mar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario