ENRIQUE AGUIAR

De República Dominicana

A SAN FRANCISCO DE ASÍS

Señor de las humildes indulgencias,
Oh, divino Señor,
Tu piedad evangélica perfuma
Lo mismo que una flor.
Asocias a la fiera con el hombre,
Y luchas con afán
Al ver las vanidades en tropeles
Vestidas de oropeles
¡Cómo van!
Perdonas a tu hermano lo que tiene
De mezquino y pueril,
Y conviertes en óleo el virulento
Veneno del reptil.
Ostentas como canon de tu vida
Un nimbo celestial,
Y le ofreces a Dios como a los pájaros
Tu mínimo rosal.
Yo, que no puedo ser como tú eres
En mi vida infeliz,
Le sonrío al placer y a la desgracia,
Al vino alegre y al dolor suicida…
Es otra forma de apreciar la vida,
¡Oh, Francisco de Asís!

ASNO, PACIENTE ASNO

Asno, paciente asno, las nieblas del Olvido
Revelan en tus ojos la dulzura del bien,
La dulzura que tienes por haber conducido
Tu carga de virtudes para Jerusalén.
Sobre la mansedumbre de tu lomo mugriento
Por tierras de Bethania peregrinó Jesús,
Tú ibas con dos alas, ligero como el viento,
Con mucha luz delante, siempre con mucha luz.
Manso como Babieca, noble como Pegaso;
Dijérase que todas las épocas te ven
Andar con la paciencia de tu bíblico paso
Buscando en el misterio la Estrella de Belén.
La cruz de Jesucristo surgió de los vestigios;
¡Y hoy miras los vestigios rodar ante la Cruz
Con la misma mirada con que hace veinte siglos
Miraste los humildes pañales de Jesús!

CANTO A LA FE

I

Eres madre del éxito, la santa
Propulsión de la vida;
El corpúsculo crece y se agiganta
Bajo el palio invisible de tu égida.
Tú soplas en los grandes corazones
Las nobles ambiciones,
Das calor a la idea entelerida
Y exuberas la savia portentosa
Del germen que reposa
En nuestra pobre humanidad vencida.
Das a la ciencia la verdad profunda
Que Newton interpreta;
Preñas la tierra, de sudor se inunda
Y del talle levántase fecunda
La epopeya viril de la piqueta.
Alumbras el camino
Del visionario que la tierra cruz;
Eres una y protea,
Y fiel a tu destino
Movimiento en los astros y en la Musa
Una sublime y sacrosanta idea.
Te vio la Inquisición ahogar la fiera
Del fanatismo torpe, la quimera
De irritadas legiones.
Cuando dueño y señor del pensamiento,
El genio colosal del movimiento
De la Tierra, medita ante la hoguera;
Y en medio de la torva muchedumbre
Que exaltanlas pasiones,
Busca una frase que su fe deslumbre
Que el numen vigorice…
Y en febriles y santas emociones,
Conmoviendo la paz de la naciones
E pur si muove ante la pira dice!
Oh, genio que agitante
El laudo universal, a tu conjuro
Se fructifica con amor la planta
De tu fe sacrosanta
Para las religiones del futuro.

II

Fe que salvas, sublime redentora,
Oh, fuerza propulsora,
En tus sagrados manes
Se realizan y colman los afanes
De quien abriendo los oscuros puertos
De piélagos ignotos y profundos
Descubre el movimiento de los mundos
Para todos los mundos descubiertos.
Palpitan en la paz de las creaciones
Las dulces bendiciones
Que das al pensamiento;
Prendes en el dolor todo el aliento
Celestial de tu esencia,
Y ese dolor, divinamente raro,
Es la savia del génesis preclaro
Que vive aletargada en la conciencia.
Sueño, tal es tu radiación primera,
Ilusión errabunda
Que con amor espera
El hálito genial que si fecunda
Sobre el Estado Universal impera,
Como imperó con Goethe y con el Dante,
Y con César el fuerte.
Que muchas veces desafió a la Muerte
Cada vez más altivo y arrogante!
Sueña Colón y el soñador se lanza
Al piélago inclemente,
Y lleva como norte la esperanza
De encontrar en la oscura lontananza
Un camino, o hallar un Continente.
Y por ti, esos fuertes navegantes
Que van tras tus errantes
Crepúsculos de Gloria,
Soportan el Alcázar de la Historia
Como si fueran d’ella los Atlantes.

III

Oh, Maga omnipotente, en tu divino
Manto de nubes floreció el Destino,
Y al beso natural de la mañana
Dios hizo con amor y con desvelo
Que a la caricia de tu luz arcana
Gravitaran los astros en el cielo;
Y luego siente por la vez primera
Un soplo universal de primavera
Que entretiene su espíritu disperso,
Cuando a la luz de tu corona santa
La cornamusa de la Fama canta
La sonata sin par del Universo!

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