CLEMENTINA ARDERIU




Barcelona-España, 1893-1976


VIA APIA

Ni a solas ni acompañada,
El diálogo sorprendente
de dos que sienten lo mismo
y callan. Prole bullente
-pensamientos- engendrábamos.
y vía allá caminábamos.

¡Oh, cuando se pone el sol
-incluso el aire callaba-
y durante breve tregua
todo enmudece y se para!
Vino la palabra a mí,
dejando un rastro sin fin.

Me ha fulminado tanta historia
en cada piedra contemplada.
Una amarga serenidad
de los cipreses resbalaba.
Y juntos nos hirió el olvido,
en el atardecer bendito.

Sangre esponjosa de los héroes,
la imaginada vía lenta,
se ha vuelto toda palpitante.
Sombra de Pedro, ¡qué braveza!
Y Roma su aliento nos daba,
con sencillez, como si nada.

Mientras nosotros -¿lo diría?-,
para estrecharnos aún más fuerte,
ligábamos voces de muerte.
Y nuestra muerte aparecía
al fin de la inmutable vía.
Allá lejos, con el confín,
término del amor feliz.

Poesía Amorosa Contemporánea
Editorial Bruguera, 1969

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