AMADA NIVAR DE PITTALUGA


Santo Domingo - República Dominicana, 1898- 1987 


EL HIJO

Resplandor de llama,
Esencia de mirra, de lirio y retama.
Extracto costoso
En besos y lágrimas del amor hermoso.
Amado Alfarero:
Prepara la arcilla rosada primero,
Y luego a la tarde
Soplarás el vaso que al perfume guarde
Cántara de losa
Al Dios donaremos que en donar se goza.
El guardará en ella
La esencia brillante de un alma de estrella.
Aquí en mi cintura
Cuélgame la cántara de la ofrenda pura.
Un hijo, oh! Amado;
De mirra, de lirio, de vidrio rosado.

ENGAÑO

Llegué cargada a la Tarde
Con dos costales de lágrimas.
Entré llorando en el río
Para lavarme la cara.
Agua de la tarde era
Y de sal era mi carga.
Salí cantando del río,
Más liviana, más liviana.
La Tarde se llevó al mar
Caudales de agua salada.
Con esponjas me cargaron
Al salir por la mañana;
Iba al igual que la esponja
La cabeza de liviana.
Llegué cantando a la Noche
De la corriente taimada.
Caí cantando en el vado,
Conmigo cayó mi carga;
Salí llorando del río,
En hora de Madrugada.
Las esponjas van ahora
Más pesadas… Más pesadas…

ROJA TINAJA GENEROSA

Roja tinaja que al extremo
Del solitario corredor
Eres cual una fresca boca
Bajo del claro surtidor.
Roja tinaja voluptuosa
Como una virgen campesina
Junto a la fuente de la piedra
Tras la selvática cortina.
Musgo de fresco terciopelo
Y finas plumas del helecho,
Hilo de perlas cantarinas
Que desgranaban en tu pecho.

II

Bajo el derruído tinajero
-remedo de un confesionario-
Las confidencias escuchabas
Como un buen cura solitario.
A los dos novios protegías
Tu fiel alianza les juraste,
Y tu agua clara –tu alma pura-
Como un consejo, les brindaste.
Cuando eludiendo las pupilas
Que maternales vigilaban
Con el pretexto de beberla
Junto a tu linfa, se besaban…

III

Roja tinaja generosa
Igual que un joven corazón
Fresca tu agua y cristalina
Sabrosa a río y a terrón!
Allá en la noche silenciosa
La dulce niña suspiraba,
Mientras su clara perlería
La vieja piedra desgranaba.
Y en blanco eco cariñoso
Repercutía su canción
Cabe tu pecho fresco y hondo
Y en el amante corazón.

IV

Roja tinaja abandonada
-por la flamante innovación
De las costumbres ancestrales-
Al viejo patio, en un rincón.
Con negra tierra el jardinero
Llenó tu pecho generoso;
Y en ti el penacho de una palma
Su esbelta forma alzó graciosa.
Roja tinaja: el agua fresca
No más tu pecho colmará;
Ni ya tu gracia campesina
Junto a la fuente lucirá!
No más tu voz dulce y profunda
Dirá su cándida canción…
Tan sólo tierra y una palma
Como en mi triste corazón!

TENGO UNA BELLA TRISTEZA

En el fondo de mi vaso,
Haz de las uvas amarga,
En el fondo de mi opa
Reflejos de miel dorada…
En el fondo de mi vida
Manantiales de mis lágrimas…
Tengo una bella tristeza
Bajo la luna de plata.
Una tristeza engañosa,
Que si dulce, que si amarga,
En el fondo está del vaso
Para no lograr probarla
Y contemplarla al través
De la talla sonrosada.
La tristeza de los ópalos,
De las perlas, de las albas,
De los versos… de las telas
Tenues de obscuras arañas…
De crisálidas que tejen
Entre ramas ignorada
Melancólica la seda
Del capullo de mi alma
En el silencio saudoso
De la noche milenaria…

YO BENDIGO TUS MANOS

Yo bendigo tus manos que en tarde rumorosa
Tejieron con delicia mi corona de esposa,
Que bordaron, pacientes –blonda, seda y cristal-,
La cuada primorosa de mi saya nupcial.
Yo bendigo tus manos, que, enferma y sin cariño
Enjugaron mi frente y acunaron mi niño.
Que en noche tenebrosa de llanto y de dolor
Me dieron su caricia con tímido temblor.
Yo bendigo tus manos cuando bordan o sanan,
Cuando en notas su bálsamo junto al teclado mañana.
A tu lado escuchando el melodioso canto,
Conocí que hay dulzura y placer en el llanto…
Y que en caja cerrada (ataúd, pecho, piano)
Hay milagros que surgen al calor de tu mano.
Cuando tedio y ausencia ponen frío y distancia
En tu voz cariciosa, en tu tibia fragancia,
Quiero soñar tu rostro, bondadoso y señero…
Mas no logro acertar el tuyo, el verdadero…
Sonriendo, gozoso, por mi dicha risueño?
Extasiado ante el piano en romántico empeño
De hacerlo sollozar? En lágrimas mojado
Como en triste velada lo miraba a mi lado?
Sólo tus manos son unas siempre! Plasmada
En ellas vive tu alma, serena y perfumada.
Un diamante (una lágrima) y tu sangre (un rubí)
Veo temblar en tu dedo bajo la luz amiga,
Cuando a la noche pienso, para pensar en ti,
En tus benditas manos rendidas de fatiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario