MIRCEA IVANESCU


Sibiu, Rumania, 1931 - 2011


EL BOSQUE DE ABEDULES

vivir en un bosque - como en un cuento romántico
alemán – mas reescrito por un ruso, pues hay un bosque blanco,
de abedules – con un silencio luminoso, un poco
triste – como una primavera, que en ese collar
de cuentas ambarinas de los días, de las noches, deslizas
entre tus dedos - y ya no sabes si no te repites
hasta al infinito, o si has llegado al final, con frías
tardes, cuando vuelves a la casa de madera, con lentos pasos
- retrasar la llegada y la luz plateada.
morar en un bosque – en un tiempo de abedules
y que cada mirada cuando alces hacia los árboles los ojos sea
verdadera, decirte – mira, éste es un instante ralentizado y le
seguirán otros, asímismo lentos y verdaderos.
y aquí, por un lado, por el otro, entre estos árboles plateados
que sea tan sencillo todo – y maravillosa
la luz, como si no lo vieras en un libro plasmado
y no estuviera en una parábola sobre la muerte todo basado.

Traducido por Elena Borrás 

HOJAS

Querría sentarme a la orilla de la acera, 
a esperar que se haga de noche al final de la calle 
–mi soledad de ahora
nada parecida a la de la niñez, 
cuando no sabía que el tiempo pasa
para siempre? no se puede redimir
con nada el tiempo de entonces? ya no queda
en verdad ni siquiera un gesto, aun sentado
en la calle con la cabeza entre las manos?
y la luz, que se espolvorea en los objetos, 
y los objetos se vuelven hojas, 
se vuelven hojas

Traducción de Pere Bessó
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