GELLU NAUM

Rumania, 1915-2001


ESPEJO CIEGO

El hilo de sangre que sale de mi bolsillo
el hilo de lana que sale de mis ojos
el hilo de tabaco que sale de mis orejas
el hilo de llama que sale de mis narices

Tú puedes creer que mis orejas fuman
pero la gente ha quedado inmóvil en la mitad de la calle
porque esta noche todas las estatuas se pintarán de negro
y mi desvelo será lo que tú vas a conocer
un desvelo cualquiera de tiza y de arcilla
un desvelo como una estufa o como una puerta
o mejor como el hueco dentro de una puerta
y detrás de esta puerta quiero hablar de la memoria

Quiero que me huelas como a una ventana
quiero que me oigas como a un árbol
quiero que me toques como a una escalera
quiero que me veas como a una torre

YA AL FINAL DE LA NOCHE DE VERANO

Ya al final de la noche de verano cuando unos quizás ya esperan el alba
yo arzobispo de las serpientes, gondolero de un tranquilo desorden
escucho el golpe de las aguas en las orillas
ahora que ya nada me interesa
ahora que en mi cuarto vacío el teléfono suena asustando a los pájaros
que miran en la ventana
ahora que en mi pecho abierto como una puerta estoy esperando una señal que ya nada diga
ahora que miro cómo quema la selva con sus ilusos árboles
ahora que alguien me trae una moneda antigua robada no sé
dónde
ahora que se dispara desde los balcones porque alguien ha inventado
este nuevo vicio
ahora que pienso en el gasto inútil hecho por mis bravos
padres en mi educación y tantas cosas
un pájaro inmóvil me acecha en una encrucijada
y yo maestro-cansado de los pájaros muertos
vuelvo a comenzar mis llamados de cuco.

LA COSTRA

La ciudad tenía una sola casa
la casa tenía una sola habitación
la habitación tenía una sola pared
la pared tenía un solo reloj
el reloj tenía una sola manecilla
entre tanto los niños
crecían y ponían una sola pregunta
mientras desconcertados y soberbios los adultos
se encogían y disminuían sonrientes

CABALLOS DE HIELO

Dentro de poco todo acabará
y juntos viajaremos sobre los grandes fríos
lejos por una llanura sin fin
hasta que nuestros caballos de hielo empiecen a relinchar
hasta que los caballos de hielo se fundan bajo nosotros

Versiones de Victor Ivanovici
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