VALERI BRIÚSOV

Moscú-Rusia, 1873 – 1924


YO

Mi espíritu no sucumbió al enfrentado caos,
ni agotaron mi razón fatales conjunciones.
No hay sueño o lengua que no me sean caros.
Pues canto en honor de todos nuestros dioses.

Yo elevé a Hécate, a Astarté la voz de mi clamor,
Cual sacerdote, ofrecí sangrientos sacrificios.
Loé, más que la muerte poderosa, al amor.
Y humillado me postré al pie del crucifijo.

Jardines de Liceos, Academias frecuenté
y en cera recogí los juicios de los sabios.
Como primer alumno, a todos contenté
pero del verbo el arte solo he adorado.

En isla de Quimera, entre estatuas y cantos,
sendas hallé de luz y de tinieblas;
ora amé las más carnales y brillantes,
ora temblé ante las sombras ciegas.

Y me enamoré del enfrentado caos,
y ávido busqué fatales conjunciones.
Pues sueño o lengua no hay que no me sean caros.
Y canto en honor de todos nuestros dioses…

Traducción de Ricardo San Vicente 
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