ANRI VOLOJONSKY


De Rusia


La tetera al té Recipiente solemne para el aroma 
Yo, la tetera, soy el tiempo, tú el té en mi interior 
En mi oscura esfera cubierta de vapor 
Naces como fuente de dorada luz
Vuelas, susurrante, al igual que nuestro canto
Colmas las tazas con húmedo amargor
Y así, de pronto, mi interior ya está vacío
Y fría también la esfera de mi vientre
Sea pues —pero el secreto de tu nacimiento
Concedido me ha sido muchas veces
A mí que como arcilla pude haber yacido en cualquier rincón
Quién me dio la vida, quién me dio el placer
A quién agradecer por este sueño
¿Acaso a ti por contenerte en mi?
El té a la tetera
Sábelo —Maestro es aquel, que con manos hábiles
Moldea con belleza el semblante
Mis dones, en el tejido de la arcilla
Al fuego echando la corona ardiente
La arena transformando en brillante esmalte
En flores de vidrio cultivando la piedra machacada
Y terminado el trabajo, sobre un tapete reposando
Me saborea a mí en cortos tragos
Ésta es la respuesta a tu pregunta
Los que disfrutan de mí, te han creado a ti
Amigo, tú eres admirable, con esa nariz erguida y altanera
Ante el monograma de tu tapa y tu asa en espiral
Los hombres enmudecen, mientras que emocionadas exclaman
Las mujeres: “Que cosita más maravillosa.”

Traducciones de Carlos Maciel


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