PÄR LAGERKVIST


Växjö, Småland- Suecia, 1891 – Estocolmo, 1974


ABANDONADO POR EL CIELO DE LA MAÑANA Y ESTRELLAS...



Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas,
por la hierba del verano y la fresca lluvia de la primavera,
por el manantial de todos los mortales.
Abandonado.



Todos han huido, todos mis amigos,
el viento del verano, la hierba cubierta de rocío en la
mañana,
el olor del bosque después de la lluvia, yo estoy
completamente solo,
todas las fuentes de vida han callado.
Abandonado, abandonado.



¡Por dónde va el camino hacia la oscuridad,
la misericordiosa, la blanda?
¡Dónde está la puerta de salida en el muro del país de la
vida,
la puerta baja, donde uno se doblega?



Versión de Axel Von Greiff



AHORA SUELTA EL SOL SU RUBIA CABELLERA...



Ahora suelta el sol su rubia cabellera
En la primera hora del amanecer
Y la extiende sobre la primavera de la tierra
Donde miles de flores resplandecen.



La moja pensativo con el rocío refrescante,
En los húmedos escondrijos de las flores,
La desprende con cuidado de las espinas de las rosas
Pero indeciso, distraído, como en el sueño.



El bosque y el prado la acarician
La dejan volar por el aire.
Ahora acaricia al niño en su cuna
Y a las ásperas mejillas de los ancianos.



Pero el pensamiento está lejos de todo;
¿Para que servirá esta alegría?
Sueña entre las estrellas milenarias
Que agrandan el enigma de la vida.



Suelta su pelo y lo extiende
En la hora feliz de la mañana:
Y sueña entre los mundos que se le precedieron
Y entre los nuevos que los anhelantes brillan.



Versión de L.S.



EL ATARDECER



Es el atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol.



Es entonces cuando se abandona todo.



El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y el corazón olvida el porqué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas.



Versión de Axel Von Greiff



EL DESCONOCIDO



Un desconocido es mi amigo
uno a quien no conozco
Un desconocido lejano, lejano
por él mi corazón está lleno de nostalgia
Porque el no está cerca de mi
Quizá porque no existe?
Quién eres tú que llenas mi corazón de tu ausencia
que llenas toda la tierra de tu ausencia?



Versión de Carlos López Narváez



LA VIDA SE ME VA... QUIÉN SABE A DÓNDE...



La vida se me va... Quién sabe a dónde
con la luz parte... Sigilosamente
de mí se aleja sin decir a dónde.



Lo mismo que un amigo
que me abandona sin decir palabra,
que me abandona en soledad conmigo.



Si le pregunto: ¿A dónde vas, a dónde?
se sonríe no más, plácidamente,
sin dejar de partir quién sabe a dónde.



Le grito con angustia:
Mírame aquí, viviente, vivo. ¿A dónde
quieres que te siga? -Y con risa mustia,
"Tú no eres yo" -doliente me responde.



Versión de Carlos López Narváez



ORACIÓN FÚNEBRE



Estás muerta.



Puedo mirarte en paz con toda facilidad. Tu frente es
pequeña y redonda. Antes no la había visto. Eres torpe.
Ahora veo que eres torpe.



Tienes pequeños ojos guiñadores. Ahora los veo. Todo
es pequeño y mezquino en tu casa. Tus cabellos son 
rebeldes, gruesos, groseros. Ahora lo veo. Tu labio pende
como el de una muchacha de cocina.
Ahora todo lo veo.
Estás muerta. Tú no eres nada.



Tú sólo eras una muchacha de cocina, una sucia. Una
que debía morir.
Pero yo te amaba. Eso era.



Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Me agradaba acariciar tus cabellos tanto, cuando ellos
eran vivos. Yo amaba todo lo que había de feo en tu
casa, tanto cuando esa fealdad era viviente.



Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Yo acariciaba tu cabellera, aunque ella fuese gruesa,
grosera. Yo amaba tus pequeños ojos, cuando ellos 
miraban delante de ellos en el mundo, la mañana.



Entonces yo amaba todo en tu casa.
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto. 
Yo amaba tus grandes pies. Y tus manos agrietadas 
las amaba también.
Ahora ellas están muertas. Ahora ya no existe nada.
Es preciso que continúe mi camino, que marche, que marche.
Tú, tú has muerto.
Ahora nada existe.
Ahora, tú, tú has muerto.
Ahora ya no existe nada en el mundo entero.



Versión de Ángel Cruchaga


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