BIRGITTA TORTZIG

Gotemburgo, 1929 - Lund, 2011 


Una vez se rompieron el cielo y la tierra y así, de los escombros, surgió el mundo nuevo de los nacimientos.

Disperso dividido roto, el Escombro conserva en la superficie de sus roturas el mensaje destruido de la totalidad: que a partir de ahora la vida fragmentada, lo roto-quebrado y la nada-carencia serán la totalidad del ser
El desmembrado, todos los huesos rotos
La luz del amanecer gatea por la pobre hierba helada.
Un pedazo de pan, un escombro. Pan para comer, el escombro para grabar el signo en la pared blanca, en la arena

***

La tumba La piedra La arcilla El sonido La voz
Él se levanta y es todo instrumento

***

Es un paisaje lo que atravesamos, una llanura de huesos como Ezequiel. Es tan extraño. Qué camino de escombros iluminados por la luna. Tantas caras. Tantos labios moviéndose.
Es todo lo contrario de andar y pasar de largo. Se mueven. Yo me muevo. No se trata de observar, eso no existe. Moverse dentro. Pero es más que un paisaje.
Los cuerpos y las piedras penetran.

(trad. de René Vázquez Díaz)


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