ELÍAS DAVID CURIEL

Santa Ana de Coro - Venezuela, 1871-1924


DESORIENTACIÓN

Desorientado en medio de la llanura
desolada, no encuentro la dirección,
pues no hay polar estrella, ni tengo brújula,
ni en el Orto sombrío despunta el Sol.

Camino largo trecho, camino mucho,
del imprevisto acaso siempre a merced;
y cuando la fatiga detiene el rumbo,
siempre en el mismo sitio me hallo de pie.

Es porque retrocedo siempre que avanzo.
Los puntos cardinales trastueca el gris
nocturno y soy peonza sobre mis pasos,
sin que del llano negro logre salir.

Fluir oigo en remota clepsidra, el agua,
muerto de sed y ardido por el calor…
Y no sé en mi extravío ni a dónde vaya,
ni en dónde estoy!

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Amo la boca en que arde
la púrpura del beso
y las pupilas húmedas
de rocío y de fuego.

Amo la carne rosa
del mal velado seno,
y el poema que ritman
las curvas en el cuerpo.

Amo los brazos, víboras
de tentación que al cuello
se enroscan y acarician
la nuca con los dedos. 

Y es vivir dentro del agua
el deseo con que fragua
mi alma todos sus placeres
entre flores y mujeres
transparentes como el agua.

Ven, y bríndame en tu seno
una copa de veneno,
olorosa como el heno
acabado de cortar.
Treparé las breves lomas,
morderé las ígneas pomas,
y creeré que las palomas
se comienzan a arrullar! 

boca que es brasa de ciprina hoguera;
el seno, orbe de nácar; la vellosa
nuca, al mordisco, sazonada pera.
Maravillosamente silenciosa.



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