EFRAÍN HURTADO

Calabozo, 1935-Caracas-Venezuela,1978


EL ANIMAL

A veces
me derriba un gran vértigo.
A medianoche
me veo desahuciado en los espejos,
el monstruo me abandona a una muerte atroz.
Para olvidarme, deambulo por lugares
muy quietos
o me voy por años a otros poblados,
para olvidarme,
aunque soy la víctima de siempre,
mi cómplice más cruel.

LLÉVAME

Hazme Renacer toma mi mano y llévame contigo, mantenme lejos de todo lo que me rodea; profana esta tumba que tengo como corazón y hazte dueño de la poca vida que me queda. Rescátame desde lo profundo de ti; sostenme para que no caiga de nuevo; enséñame a sentir, enséñame a quererme. Enséñame a vivir. 
Aquí, sola he inconsciente como hasta ahora he caminado se que no llegaré a ninguna parte, se que no obtendré ninguna respuesta para cada una de todas mis dudas. 
Guíame hasta el camino correcto, busquemos juntos esa senda, no me abandones aquí sola pudriéndome entre la basura que hay dentro de mi.

Mírame y dime que es lo que estas sintiendo; necesito tenerte entre mis brazos; escucha dentro de mi pecho, escucha cada latido, escucha cada suspiro; ¿Es que sientes como este amor se deja oír? Seamos eternos, inflamables y volátiles como fuimos una vez; dejemos todo atrás, olvidémonos de nuestra maldad oculta para que la paz llegue a nuestra vida. 

Y no te arrepientas de nada, no te eches hacia atrás; porque prometo que junto a mi la felicidad te brindará todo de si como nunca antes lo había hecho. ¿Acaso olvidas que ya no se como sentirte cerca desde donde estoy? Porque aquí postrada, solitaria entre la demencia y la ansiedad nada no puede serte concebido, se que todo un día volverá hasta mi tal y como en algún momento lo brindé. 


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