ARNALDO ACOSTA BELLO


Camaguán, Guárico, 1927-Barquisimeto, Lara- Venezuela, 1966


NO PUEDE HACERLO

El águila puede hacerlo
y todavía más, el cóndor;
el gavilán que sobrevuela los pequeños valles
y chilla, chilla, chilla, puede hacerlo;
cuando cierra los ojos, prácticamente
está sumergido en la libertad.
Pedir y dar, no son razones de ese mundo,
triunfar o no triunfar; sufrir o gozar por amor,
conocer los motivos que otros tuvieron
para decir o hacer lo que dijeron e hicieron,
de poco sirve,
o mejor, sirve para reproducir con exactitud
el hilo que va de la experiencia a otra madeja.
Conciencia aparte, el hombre ama a la historia
aunque no más que el león a la leona,
la ama para verse como en un espejo,
pero vivir, sólo vivir, con el máximo motivo
que da la vida, no puede hacerlo.

NINGUNA DISTANCIA

No hay nada que te acerque
pero ninguna distancia termina de llevarte,
algo en los ojos, en la arena de un viento
arqueado detrás de ti. Caerías en el agua
azul de la piscina, aquella mañana, aquella
mañana, ya no es posible ver la mano
cerca de tu espalda, ni tu espalda tiene tiempo
para el mar. Las gaviotas oblicuas
el sol cerrándose en tus labios, los dientes
extraídos de un pedazo de cuarzo, nada tan
parecido al adiós. Tú carne de infinitas
galerías, desciende como el vino, llena mi vaso.
Nada nos asusta, sólo esta quietud me inquieta.


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