CARLOS MANUEL ARITA PALOMO



Honduras, 1912-1989


CANTO AL MAR

Mi corazón se vuelve carabela
en la azul acuarela
del mar.

Es hermosa la noche, y la luna
es la esclava moruna
del mar.

Siente el alma una fresca alegría
y es la noche lunar como el día
en el mar.

Tejiendo va el viento su azul serenata
y en la noche de plata
cantando está el mar.

Y un pescador en su canoa de oro
va sacando con su azuelo un meteoro
del fondo del mar

La noche se vuelve como una azucena,
se quita del hombro una capa morena
y se baña en el mar

Viene una ola con otra jugando
y una gaviota que pasa volando
las besa al mar.

Y nos habla de amor y armonía
la clara pedrería
del mar.

Y en filas los luceros
se van iluminando los senderos
del mar.

Y me pongo a soñar junto a la playa
y son mis sueños como una atarraya
del porte del mar.

Y al oeste se duerme una bahía
en la azul lejanía
del mar.

Hay un fulgor de ensueño en los manglares,
las espumas se vuelven azahares,
borda encajes el mar.

Y el corazón se vuelve una gaviota
para cruzar la inmensidad remota
del mar.

En la rompiente hay estrellas de olas
y es acorde de extrañas sinfonolas
la música del mar.

Y otras que se desmayan amorosas
en las plateadas playas rumorosas
del mar.

Y en ese mar de luz y maravilla
allá en el fondo de las aguas brilla
el corazón del mar.

Cantan alegres los pescadores:
"las perlas son las flores
del mar".

Y el corazón camina hecho suspiro
por el agua de plata y de zafiro
del mar.

EL ENSUEÑO

Viene del cielo el pájaro que trina
con sus alas de luz en raudo vuelo.
Ven y oye su canción porque es divina,
que yo por sus cantares me desvelo.

La fronda del sueño es su madrina,
su pentagrama es el azul del cielo,
y la musa es su frente cristalina
con su viejo cantar de ritornelo.

El nos canta en escalas de colores
y su canto es la dulce melodía
que aprenden a cantar los ruiseñores;

donde sueñan los poetas su poesía
y donde el corazón corta las flores
que se tornan mañana pedrería

TIERRA Y CIELO

Cuan hermoso es pensar en la mañana,
sumirse en un ardiente y dulce sueño,
mientras se oye la música lejana
de la divina alondra de ensueño.

Sentir el alma lírica y pagana,
mirar de cerca el cielo y ser tu dueño,
y salir en radiante caravana
a conquistar el mundo con empeño.

Y no mirar atrás, aunque la frente
nos queme el sol como una llama ardiente
o cierre nuestro paso un negro velo.

Si llegamos de noche habrá un lucero
llenando de fulgores el sendero
y será de nosotros, tierra y cielo.

NAVIDAD

Alta noche. El cielo era como una
floración. Las estrellas su luz varia,
radiosas, deshojaban: y la luna
semejaba una inmensa luminaria.

Callaban los pastores. Ninguna
voz oso turbar la hora legendaria. . .
Llegaban a los lindes de la duna
los oros de la estrella solitaria.

En éxtasis el mundo se dormía,
dulcemente; y en su cuna de Grey,
el Mesías, humilde, sonreía:

Mientras en el establo, mula y buey,
dábanle su aliento. Amanecía
¡Cumplida estaba la divina ley!

AMOR PROLETARIO

Es el eterno cuadro del destino
con un fondo de luz y belleza.
Es el amor que va por el camino
en busca del ensueño y no regresa.

El amor proletario es tan divino:
él tiene por santuario la pobreza
y en la copa del cielo bebe el vino
que no pudo llegar nunca a la mesa.

Es copa del mundo en miniatura
es amor que a torrentes se desgrana,
es amor que es coraje y es dulzura.

¡El amor legendario que le gana
a todo gran amor por su donosura!
¡Es el amor de ayer y de mañana!

EL MADRIGAL DEL ALBA

La luna con su lámpara de plata
cruza un cielo de limpia pedrería.
Rompe el cielo un trovador nocturno.
Suspira una guitarra. . .

El viento de la noche corta nardos
de lirica blancura,
y se mezclan las voces de los arboles
con los hondos susurros de la noche.

El viento deja abierta la ventana. . .
Levanta ella los ojos con nostalgia
y mira ¡oh, tristeza!
que está para llegar de nuevo el alba.

Han pasado los días y los meses. . .
De par en par se ha abierto la ventana.
Se oye abajo el galope de un caballo
y canta una guitarra.

Hay coloquios de amor en la ventana
y el chasquido de un beso rompe el alba,
y el canto de la alondra
anuncia la llegada de la aurora.

Despertó temblando emocionada
pensando en aquel beso,
y quiso sonreír y de sus ojos
cual si fueran dos pájaros cauticos
se fugaron dos lágrimas de plata.

CANTO A JUAN RAMÓN MOLINA

(Fragmento)
I

En tu torre de luz se alza tu sueño
y tu canto inmortal se va elevando,
pues no apaga la muerte aquel ensueño.
Y allá en el vasto azur sigues soñando.

Para tu vuelo el mundo es muy pequeño
e irrumpe ya tu canto iluminado,
porque la inspiración fue tu beleño
y tu pájaro azul vive cantando.

Y por tu porte gentil de apolonida
al golpe del cincel recobra vida
y fue gloria del mármol retenerte;

y el río de tu numen deslumbrante
desemboca en la noche fulgurante
venciendo las tinieblas de tu muerte.


II

Es de pórfido el templo de tu fama
y tus cantos son ritmos armoniosos
y en lugar de una lira hay una llama
donde duermen tus huesos luminosos.

El sueño de la gloria te reclama
con sus dulces halagos y sus gozos
y la divina Euterpe nos reclama
tus musicales versos sonoros.

Aún alumbra la noche en tu camino
con la lámpara de iris de Aladino
y el milagro ancestral de tu canción;

y tu nombre en el cielo iluminado
lo trae como emblema enarbolado
"la lírica galera de Jasón"


III

¿A qué puerto o a que azul lejanía
va tu barca en la noche rutilante
cuando el espacio es viva pedrería
o el alma de la noche es un diamante?

Hay una fuerza ignota que te guía
en la inmensa llanura deslumbrante
donde existe una lírica bahía
y está la estrella azul, la más distante.

Hacia esa estrella azul donde el ensueño
te mirar soñar tu último sueño
vas a tu barca, timonero fiel;

Y levanta el pendón de tu navío
en eterno y glorioso desafío
una fresca corona de laurel.

HONDURAS

En un país de ensueño y de poesía
donde saben a mieles los cantares,
y el alma alborozada se extasía
ante la inmensidad de los pinares.

En su tierra florece la alegría
cual florece el amor en sus hogares,
y sus cielos son luz y pedrería
y un solo cantar son sus dos mares.

Honduras inmortal esos blasones
que eterno orgullo son de tus pendones
te llenan de esperanzas y venturas;

y por eso al volver dice el viajero:
"este país de ensueño es el que quiero yo",
y se siente feliz aquí en Honduras


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