NICOLÁS AUGUSTO GONZÁLEZ


Guayaquil-Ecuador, 1858

EL LUNAR

Ni el candor de tu rostro, que revela
que tu sensible corazón dormita,
ni tu mórbido seno que palpita,
ni tu inocente gracia que consuela;

Ni tus brillantes ojos de gacela,
ni tu boca de grana, urna bendita
donde un beso parece que se agita
cual mariposa que volar anhela,

Inspiran más al alma enamorada,
por sus encantos celestiales loca
y a tu yugo hace tiempo enamorada,

que ese lunar que adoración provoca...
¡pequeña, fugitiva pincelada
que el Amor quiso dar junto a tu boca!

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