POETAS BOLIVIANOS


ADELA ZAMUDIO RIBERO
ADOLFO COSTA DU RELS
AGUSTIN ASPIAZÚ
ALICIA CARDONA TORRICO
ANTONIO JOSÉ DE SAINZ
ARMANDO CHIRVECHES
BLANCA WIETHÜCHTER
DANIEL CALVO
EDUARDO MITRE
ELIODORO AYLLON TERAN
FABIÁN VACA CHÁVEZ
FRANZ TAMAYO
HECTOR BORDA
HUMBERTO IPORRE SALINAS
JAIME SÁENZ
JAVIER DEL GRANADO
JESÚS LARA
JULIO DE LA VEGA
LUCIANO DURAN BOGER
MANUEL JOSÉ CORTÉS
MARIA JOSEFA MUJÍA
MARÍA QUIROGA VARGAS
MATILDE CASAZOLA
NATALIA PALACIOS
OSCAR ALFARO
OSCAR CERRUTO
PEDRO SHIMOSE
RAÚL OTERO REICHE
RICARDO JAIMES FREYRE
RICARDO JOSE BUSTAMANTE
RICARDO MUJÍA LINARES
YOLANDA BEDREGAL

JUAN WALLPARRIMACHI


Potosí- Bolivia, 1793- 1814

TU PUPILA
 


Como estrella de tu pupila
Cayó en mi noche de pena,
quise guardarla en mi pecho,
se tornó en tierna paloma.

Envidioso torbellino
me la quitó de las manos;
para impedir que la siga
me volvió ciego y tullido.

Hecho escarnio de la gente;
por lluvia y sol flagelado,
mi corazón se consume
anhelando a mi paloma.

ENRIQUE ZEVALLOS ANTEZANA


Oruro- Bolivia, 1891 - 1966

VITALIDAD
 


¿Quién restaura mis alas ya plegadas?
¿Quién habla, en mi, con voces del futuro?
Soy substancia de ayer, hombre maduro,
Pálida luz de sienes fatigadas.

Mas crepita, en mis propias llamaradas,
Todo lo que hay de viejo al pie del muro,
Mi recio continente, mas seguro,
Vibra con flechazos de alboradas.

Tal vez son otras vidas emigradas
Que regresan en barro luminoso
Y me dan su frescor de madrugadas.

Pues de mi alma borbota ese optimismo
De feliz viñador que bebe ansioso
En el cristal de un límpido lirismo.

http://poesiabreve-briefpoetry.com/enriqueantezana.html


GONZALO VÁSQUEZ MÉNDEZ


La Paz, Bolivia, 1928 – Washington, EEUU, 2000



ADOLESCENCIA

Cristalina presencia
proyectada en el papado,
la luz te cubre
en ausencia de musgo.

Estás fuera y adentro
de cuanto siente la ternura...

El acento del árbol
despliega tu misterio
en el coral nocturno del retiro...

Plenamente te envuelves de azucenas
y otorgas al asombro
un pedazo de sol para la espera...

Imagen de alegría
tallada por el viento en los caminos,
déjame lo que guardas
en la recóndita pradera
de tus años,
todavía pequeños..

ESTE MI SENTIMIENTO

Este mi sentimiento que te busca
sin precisar la forma necesaria.
Aguda resonancia que me brota
del corazón de pena, sin palabras.

Vislumbra tu perfil - lirio en la tarde -,
al pasar de las cosas esperadas...
Te quiere en la conquista de su mundo
donde la lluvia es suave y más humana.

Siente tu paso breve sobre el día
venir donde consume la plegaria...

Este mi sentimiento, ¡alerta siempre!
sabe del frío cuando grita el ansia.
Ha bebido del agua de los vasos
confundidos, de sal y de nostalgia...

Aún no ve tus pupilas en el río,
pero escucha tu voz de madrugada...
Quiere al minuto que condensa el sueño en una realidad de manos
francas!

DIMENSION DE TU PRESENCIA

Algo de ti se escurre
hasta el origen mismo de los árboles,
hasta la plena posesión
que hacen los pájaros de las ramas,
hasta el rayo de sol
que atraviesa la tempestad del cielo.

Qué presencia la tuya
que desborda
incontrolable de belleza!

Algo de ti se encuentra
en cada surco de morenos rostros,
en cada sembradío de los campos,
en cada riachuelo
que refresca el sudor del eucalipto...

La tierra ha conquistado tu destino;
ya no eres tú sola:
eres tanto en mí como del agua,
tanto del corazón como del lirio,
tanto del porvenir como la sangre!

HACIA LA BRUMA

Hacia la bruma
camino,
alerta los sentidos...

Mantengo el cuerpo
unido a la estructura del paisaje...

Me baila el sentimiento de la tierra
cual surtidor de inagotable música!

El beso sideral
dejó su germen vivo
en lo profundo de mi, ser...

La plenitud del Universo
está en mí:
ardiendo en el aceite de mi lámpara! ...

TU MUERTE

Está tu muerte en mi, crecida llama,
palpitando en la voz y el pensamiento,
viniendo en la ternura que presiento,
sumergida en la luz que se derrama.

Viniendo sin descanso hasta mi rama,
basta este corazón por ti sediento,
hasta esta pena oscura de tormento
que sale desde el fondo y te reclama.

Está tu suerte en mí, como una herida
siempre fresca y quejándose de ausencia,
como un desierto sin clavel ni rosa.

La conduzco presente y no perdida,
la llevo entre las venas como esencia
de tu figura intacta en cada cosa...

ESTA AQUI

Está aquí, tan presente, que la miro,
que la toca mi vida,
que la sigo a través de los caminos,
que la beso incansable con el viento...

Ella no ha muerto, no podía...
Está cerca del pan que muerde la inocencia,
de la espiga que duerme sin saber
cuál será su destino,
de la piedra olvidada en el arroyo.

Cómo huele su nombre,
cómo vuelven sus ojos
alumbrando los campos de luciérnagas.

Ella no ha muerto...
Tan sólo es un paréntesis
de palabras
y manos encerradas en penumbra.

Está aquí,
perfectamente mía como siempre,
como aquel día en que los nombres
se encontraron al fondo de su cauce,
y se dieron la sed
encendida y despierta de los siglos!

INTEGRACIÓN

Rebaso de mi propio territorio,
salgo
del continente de mis venas,
de la cárcel de piel
que aprisiona mis símbolo internos.

Camino lejos de mí mismo,
a deshacer la voz,
a repartir tu huella y tu vendimia,
a disgregar el manantial
de este oculto milagro de ser todo.

Distante del lugar de mis secretos,
con mi dádiva
de taciturnos ángeles alertas,
de cuerpos ateridos en callejas,
de nardos peregrinos de blancura.

Me separo
de este mirar continuamente el sueño,
del buceo dolido de mi sangre
que se torna caudal profundo,
incontenible canto de alegrías.

Libre de la prisión de mi garganta,
mi acento se introduce
a la existencia vertical del hombre,

y toco sus arterias
conmoviendo el silencio de sus huesos.
Me voy así, en transparente paso,
desligado del tiempo
que cerraba mis ojos en sus cuencas,
que imponía a mi lengua
la mudez del cadáver disecado.
Rebaso de mi propio territorio,
distante de la cueva
donde el sol agostaba las semillas.

http://fernando-sabido-sanchez.blogspot.com/2012/06/7222-gonzalo-vasquez-mendez.html


Gonzalo Vásquez Méndez nació en La Paz en 1927 y murió en Alexandría, Virginia (USA) en el año 2000. Perteneció a la segunda generación de Gesta Barbara, a la Unión Nacional de poetas y escritores de Bolivia, al Pen Club Internacional y a la Unión Boliviana de Escritores. Premio Municipal de Poesía (Cochabamba 1965) con su poemario Del sueño y la vigilia. Fue codirector de la Sección Literaria de Prensa Libre (1967)

JAIME ZAVALETA MENESES


La Paz- Bolivia, 1928

ALMA DE TRIGO BLANCO
 


Era ella de la estirpe
de Santa Teresita

Alma de trigo blanco
predestinada al día

Fue luz

Abrió sus sendas de oro
sobre colinas blancas

Acariciaba el suave
plumaje de las aves

Todo lo que tocaba
floreció en su camino

Ella se fue en la tarde
allí terminó el día

Después no florecieron
las rosas del verano

Tuvo luz

Se abrió como una flor
inmensa en el vacío
llenándolo de amor,
de perfume, de trigo

Tenía la belleza
de los montes nevados

Todo lo que tocó
floreció en su camino


BEATRIZ SCHULZE ARANA


Potosí, Bolivia, 1929 – La Paz, 2000



ARMONIA GRIS

Llueve...
Viste traje de niebla
la adusta serranía.
Llueve...
Viste traje de sombras
mi alma dolorida.

Llueve...
Cae el esplín de Dios
sobre la serranía.
Llueve...
¡Cae el esplín del mundo
entre mis manos frías!

AL CALOR DE TU AMOR

Un brote musical de primavera
es hoy la enredadera de mis sueños.
El cálido verano de tu mirada honda
la madura y la colora,
y el otoño sutil de tu melancolía
la riega blandamente
de pálidas luces estelares.

¡Ay!
¡Que el invierno de tu olvido no lo hiele
con su canción de escarcha!

SUS OJOS

Mares lejanos cuajados
en dulces aguamarinas.

SUS MANOS

Mariposas insomnes.
Mariposas sedientas
de las flores recónditas
de mis cálidos huertos.

Alas amplias y suaves
bajo les cuales luce
confiada el alma mía
la desnudez intacta
de sus líricos sueños.

SU VOZ

Armónica fontana
furtivamente hollada
por el loto rosado
de mis sueños fugaces.

Remedo de campanas,
en el gris campanario
de mis horas silentes.

SU NOMBRE

Llovizna intermitente
sobre el jardín anímico
de mi vida.

REDENCIÓN

Ve cómo brilla
la moneda de tu nombre…
Ya no hay vestigios
de aquel matiz sombrío
¡tómala!

Ardor y fe puseal bruñirla
para que tornara a ser
lo que fue un día:
palapitante verdad,
sinceridad desnuda.

Ya no has vestigios
de aquel matiz sombrío
ya no tizna las manos…
La redimió mi amor
hecho canción herida.

¡Tómala!

EN MEDIO TONO

La irremediable señal de la “distancia”
gravita en nuestra frente,
aquel signo fatal de los caminos
que trae y lleva a nuestro espíritu,
negándole el puerto del descanso.
¡No!
No nos es dada la gracia de! descanso
ni de la música abierta.
Sólo e! eco,
la flor desdibujada,
la nube huidiza,
tienen cabida en el altar de nuestra alma.
Apenas el rosal nos pertenece
en el umbral de sus marchitas rosas
y la vida
en el adiós de las calladas naves.

Sería inútil intentar
que la aurora flamee sus sonrisas
de madreselva en flor
sobre el puente campanero
de nuestras manos unidas.

La irremediable señal de la “distancia"
que gravita en nuestra frente
pone a distancia tus pasos
de los míos.

MI ESCUELITA

¡Alegría del canario,
del ruiseñor,
del jilguero,
en mi querida escuelita!
Los niños, blancos mandiles.
Los niños, blancas palomas,
y el profesor,
un severo
y bondadoso pingüino...

¡Cuánto libro sabio en clases;
en recreo
cuánta luz y colorido!
Y qué lejos y que lejos
el gavilán de las penas..

¡Alegría del canario,
del ruiseñor,
del jilguero,
en mi querida escuelita!

CANCION DE NOCHEBUENA

Me ha dado la alondra
pajas de su nido,
yo le haré con ellas
su cunita al Niño.

Me han dado las nubes
copos de algodón,
albos como un sueño,
tibios como el sol.

Con don tan precioso
a mi Niño Dios
le haré una almohadita
y un muelle edredón.

Me ha dado la luna
un jirón del traje
que lució la noche
de su primer baile;

de seda tan fina
yo le coseré
bellos pañalitos
al Dios de Belén.

Me han dado los mares
encajes de espuma,
con ellos al Niño
yo le haré una túnica.

Agujita mía:
corre, salta, vuela
sobre el escenario
del encaje y seda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela!
que Jesús ya viene,
que Jesús ya llega
y yo no consigo
terminar mi ofrenda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela!


Beatriz Schulze Arana. Participó de la fundación de la II generación del grupo ‘Gesta Bárbara’ (1944) en La Paz. Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua (1995). Vivió sus últimos años en la ‘Casa del Poeta’ dotada por el municipio paceño

HUGO MOLINA VIAÑA


Oruro, 1931-La Paz-Bolivia, 1988

EL CARACOL
 


El caracol arquitecto
anda paciente en el campo
llevando sobre sus hombros
de sol a sombra su casa.

Obrero desde muy niño
fabrica finas paredes
y arma sin vigas el cuarto
con un techo en espiral.

Ese su palacio leve
tiene vitral de rocío.
Dos bujías en su frente
encienden desde la aurora
la dulce vida campestre
que huele a pasto y retama.

Caracol, el arquitecto
como persona educada
camina con cuidadito
y no lastima la yerba.

HILOS TELEGRÁFICOS

En pentagrama de alambre
los pajarillos son notas
para el piano del viento.

Hilaba la aurora
con vellón de trinos
la rueca de plata
de los pajarillos

La rosa del cielo
bajará descalza
en la primavera

De tanta armonía
el alba está lleno,
son los pajarillos
músicos del cielo.

http://poesiabreve-briefpoetry.com/hugoviana.html


HECTOR COSSÍO SALINAS


Cochabamba, Bolivia, 1929 - 1972

SONETOS DE HUMILDAD 

Eres el pan presente cada día... 
Eres el pan abierto de blancura 
que en su interior creciente me asegura 
la humilde devoción de la alegría. 

Eres la espiga tierna que podría 
retenerme en su cáliz de ternura 
y conducirme al sueño que clausura 
esta vida recóndita y vacía. 

Eres el pan perenne y verdadero: 
infancia rubia, dulce levadura 
presentida de amor y de tibieza. 

Y eres el pan moreno que yo quiero, 
inmerso en el dolor que me inaugura 
para otra forma de eternal pureza. 

¿Dónde está la sustancia verdadera 
que hizo del trigo pan; del amor, beso; 
de los sedientos labios, embeleso, 
y del sueño una eterna primavera? 

Vecina de la muerte y de la espera, 
¿esconderá la noche - lirio preso, 
recóndito albedrío, amor confeso – 
tu presencia purísima y ligera? 

Compadéceme, amor, porque mi sueño 
se acercó demasiado a lo imposible 
del pretérito signo florecido.

Compadéceme, amor, que no soy dueño 
de mi propia existencia en la terrible 
serenidad de tu postrer olvido... 

Trigo maduro y amarillo, trigo 
ofrecido en la tarde jubilosa 
desde la humilde mano silenciosa 
serenamente próvido de abrigo.

Fruto lleno de paz, fruto mendigo 
del necesario amor de cada cosa. 
Al incluirme en tu alma luminosa 
de blancura recóndita, te digo. 

mi palabra de canto y alabanza, 
porque has llegado a mí con la esperanza 
de una vida de eternas claridades. 

Trigo maduro, de tu lado vengo 
y en las manos abiertas sólo tengo 
la serena emoción de otras edades. 

TENGO LOS PIES SOBRE TU AMANTE ESFERA 

Tengo los pies sobre tu amante esfera 
y he venido a cantar desde mi arado, 
desde el rastrojo azul y enamorado 
hasta el barbecho de tu cabellera. 

Salióme ronca por la vez primera 
y fue combate el aire colmenado; 
mi corazón al tuyo conjugado 
hace brotar la flor: trigo y mancera.

Hace brotar la flor y me contengo, 
porque es vano morirse de alborozo 
cuando la espiga su color porfía. 

Crezco en mi soledad, pues voy y vengo 
multiplicado por el tierno gozo 
de saberte perfecta, ¡tierra mía! 

VIDA 

Hoy canta tu extensión sus atributos 
más allá de los signos minerales. 
Nuevo coro de voces primiciales 
hincha tus campos de lucientes frutos. 

Envidiable de brazos y tributos, 
abriendo sementera de trigales, 
sigue mancera - bueyes fraternales – 
uncida a los senderos absolutos. 

De tus llanuras nace mi cantiga, 
de tu mudar sin fuerza de atadura, 
de tú ofrecido idilio, tierra amiga. 

¡Rama de tu pureza es mí aventura, 
fresco hontanar devuelto por la espiga, 
cosecha innumerable por su hondura! 

PRELUDIO

Donde encontró la bíblica paloma
reposo carinal para la pena,
donde habitó desnuda la azucena
-luz en la entraña y en la flor aroma-,

donde el amor más cálido retoma
forma de abeja rumorosa y plena,
tu inmenso corazón sembró de arena,
de yedra azul y de fragante poma

este rincón de la esperanza mía.
Aquí la mano abierta fue constante,
su presencia vital se hizo alegría,

y mi cariño fiel -cigarra amante,
severo otoño de melancolía-
cantó su arquitectura desbordante.

http://fernando-sabido-sanchez.blogspot.com/search/label/BOLIVIA?updated-max=2012-06-25T22%3A00%3A00%2B02%3A00&max-results=20&start=47&by-date=false

Héctor Cossío Salinas Poeta y literato. Abogado. Diputado y luego Alcalde de su ciudad natal. Impulsó la revista ‘Canata’. Miembro de ‘Gesta Bárbara’. Presidió la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Bolivia. Asesor editorial y codirector de la Enciclopedia Boliviana de ‘Los Amigos del Libro’.

EDMUNDO CAMARGO FERREIRA


Sucre, Bolivia, 1936 - Cochabamba, 1964

HAY UNA ANCIANA 

Hay una anciana que siempre come sola, 
me ha hecho llorar el verla 
como si fuera el hijo que no llegó a tener. 

Me ha mirado en silencio; 
la he mirado gritando con mi alma 
tú no estás sola, abuela, 
tú no estás sola. 
Un foco ha llorado su lagrimón de vidrio, 
en la alcuza el vinagre se ha hecho dulce, 
y la anciana mascando su propio pensamiento, 
me ha mirado de nuevo, dulcemente.

BATANES DE LA PENA 

Viejo el planeta tiene la forma de una lágrima 
que algún dios lloraría de un ojo ya sin llanto. 
La sombra da su sermón de fraile a la tierra mendiga, 
que arrastra en los caminos su sandalia de polvo 
y el árbol pasa lista a su alumnado de pájaros violetas. 
Yo quisiera esperarte sin este pergamino de pena, 
escrito con tu nombre. 

El tiempo te recorta del libro de la noche 
y sólo queda un hueco por donde pasan roncos los planetas. 

Si estás hecha de la plegaria que repiten los árboles, 
cuando juntan las hojas de sus manos 
y eres dulce como el verso desnudando la piedra. 
Hoy la noche ha llegado mordida por los perros 
y el aire 
cuelga un gallo difunto sobre el viento. 

Amor, ya no dejes tu paso junto al pozo; 
allí se ahogó la luna, y flota muerta. 
Pasa de largo hasta encontrar mi sangre 
creciendo hacia mi alma basta tocar el sueño, 
porque la muerte quiere medir nuestra existencia 
para su metro exacto de tierra hereditaria. 

Estoy solo, más hecho de silencios que de olvido, 
en tanto que la sombra es una plaga de ratones 
royendo este pedazo de luz trasnochadora 
y se enmohece la herrería metálica de un grillo. 

Ya mi voz va agotando su lenta concertina 
porque no llegas a borrar el cinema de otoño sobre el alma, 
acaso tu vacío puede zurcir las redes de la noche 
que aprisionan los astros 
y que hoy un mundo deshizo al huir de la nada. 

Mi dolor sale a gritos a predicar tu nombre en el camino, 
mas la tierra mendiga sólo extiende la mano 
donde cae 
la moneda de estaño de la luna. 

EL MAR 

El mar curva sus barrotes de hierro 
sobre un pájaro muerto 
enmohece en oficio corrosivo 
la sal las jaulas de mercurio 
los días lentos sobre escarabajos voraces. 
Sus esqueletos antiguos 
suenan en el fondo 
arroja a la arena sus cadenas 
sus carabelas de niebla 
sus agujereados paños de yodo 
echa a la playa redes llenas 
de aullidos de metales oliendo a eternidad. 
El mar tiene una antigua memoria 
bajo espinazos secos de constelaciones. 
Al fondo late el día 
en una vasta pulsación de flores venenosas 
en abejas de aceites duros 
espolvorea la siniestra primavera 
los estambres marítimos. 
Entre maderámenes 
rojos como las carnes de animales malheridos 
desovan especies multicolores. 
Yacen los barandales oliendo a golondrinas 
los hierros gangrenados 
yace el casco humeando amapolas 
entre medusas y vegetales 
poblados de extraño movimiento. 
Las herméticas cámaras 
encuentran el consuelo de sus viejos cadáveres 
y en proa la campana descarnada 
tacha, a veces, aires líquidos 
derramándose entre esos dedos peligrosos 
del óxido. 
La extraña tripulación yace 
en un idioma hecho a fósforo 
y en lo alto de la arboladura 
aún cree ver el vuelo posado 
de los pájaros sonrientes. 
El ciego capitán arde en la noche 
desde donde no zarparán a puertos 
de hollín alborotados 
y grúas trashumantes sudando sol. 
Un dios brusco y sumergido 
sopla una armónica de histéricos azules 
en el fondo del mar. 
Royó los esqueletos venerables 
fue telaraña crecida en tomo al hueso 
combatió los días flotando húmedos 
como los maderámenes de un naufragio. 
Dispersó las herencias 
sepultó los principios.

Bate esquilas en manadas verdes 
incendia a niebla los abetos 
su tiempo es lleno de oscuras amenazas 
su cementerio herido de palomas 
sus caballos de metal temible. 
La sal trunca los arcoiris petrificados 
sus lienzos agujereados de fósforo 
y sus gorjeos en torno a un caracol. 
En catedrales que el hombre no verá 
roza páginas de agua 
en apoteosis flageladas. 
Sus bosques de cristal gotean pájaros de hierro. 
Los meteoros llovían y ahondaban 
sus campanas mudas 
sus voraces gaviotas dieron caza 
basílicas sobre tierra pesada de rostros 
y primaveras evaporando en el cerezo 
sus alcoholes 
bajo la arcilla recomenzaba el éxodo de un pueblo 
desgarrado por el lento relámpago del árbol. 
Sus senos fueron batidos 
manchados de mi 
como las páginas de una antigua biblia. 
Aun en su temible corazón fue el amor 
fecundando los humeantes líquidos 
los días de mercurio vibraron bajo celos 
incoherentes. Fue en ejes trepidantes 
en paleas de mareas férvidas 
bajo su vientre palpitaba un esqueleto 
de pájaro 
débil como la cruz en la punta de un naufragio. 
Entre escuderos de hierro enmohecido 
y oleajes de palomares desatados 
el mar combate en oficio corrosivo 
arroja a la arena sus badajos sucios 
carabelas tatuadas por los viejos 
alquitranes del alba 
pero en lo interno tiembla mujer arrodillada 
y sueña ser el agua que hundió 
allá en la infancia el barco de papel

Edmundo Camargo Ferreira. Poeta. Radicó desde su infancia en la ciudad del valle. Hacia 1955 sale del país para seguir estudios de filosofía y letras en Madrid, para luego trasladarse a París donde armó su familia. Allí se relacionó con la literatura surrealista determinante en su obra. Retornó a Bolivia en 1960, luego de dos años cayó enfermo de gravedad, hecho que fue el detonante en producción literaria relacionada con la muerte.