ISMAEL MARCELO SIRI

Mercedes-Bs.As-Argentina, 1919-1984

SUPERVIVENCIA

Yo moriré como la tarde triste
cuando se encierra en su cristal de sombra,
y al tender pinceladas en la alfombra,
late en el horizonte que persiste.

Aun el dolor aunque dolor existe,
y por así temer ni se le nombra;
si la muerte por muerte nos asombra,
y la vida a admitirla se resiste,

tanto me da que cuando quiera venga,
vencido como el vuelo en el desierto,
que será este morir sólo un letargo,

porque mientras mi canto se sostenga,
aunque nadie lo note estaré muerto,
y viviré en mis versos sin embargo.

SABORES

Hecho vino en la cuba envejecido,
de guardados fermentos y sabores,
de misteriosos, báquicos vapores,
hay en mi verso tiempo detenido.

Se fue añejando en gusto y colorido
por intentar aumento en sus valores:
en negra tierra nútrense las flores,
y es de tierra el racimo prometido. 

Has observado amigo con sorpresa
tanto verso que traigo fabricado,
y que como un tesoro desentraño.

Madurado en el tiempo que regresa,
tiene el verso en las cubas olvidado,
un poco de acidez y desengaño.

TABLADO

Con la máscara en gestos repetida,
las musas del dolor y la alegría,
dirigen la actuación de cada día
en el móvil tablado de la vida.

Fijando a cada parte su medida
vienen de inmemorial mitología,
ofreciendo Melpómene y Talía
la representación indefinida. 

Con su libreto en sombras el traspunte
a nuestro turno de actuación nos llama;
y nadie ya por el final pregunte,

que hay tragedia y comedia en el programa
del cual somos comparsas como actores,
signados de fracasos y de honores.

CIRCUNFERENCIA

Yo te he visto correr tras de la vida
como un sediento tras del espejismo,
como el alud en busca del abismo:
urgencia de regreso y de partida.

Todo lo ignoras en constante huída,
me dices, y te dices a ti mismo
con voz de trasnochado fatalismo,
que quien sueña su tiempo dilapida. 

Yo que sueño, me río de tu vuelo
a ras de tierra, torpe y desmañado,
amarrado al vaivén del documento.

No vives el placer de tu desvelo,
pues no sabes del sueño que ha pasado
igual que hojas de otoño con el viento.

Ismael Marcelo Siri
(Sonetos seleccionados del libro «Estampas en plata y sueños», 1967)

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