ALBERT BONTRIDDER


¿Hay bestia más bestial que los hombres?...
Albert Bontridder
Anderlecht-Bélgica,1921




IMAGINAD QUE CONFERIMOS AL SOL

Imaginad que conferimos al sol
la condición de ser supremo,

que no sólo presuponemos
la perfección de su circularidad,
teniendo en cuenta la distancia
establecida por los años luz entre la hormiga
y el ser humano y su respectiva animalidad,

sino que consideramos su esfericidad acabada
como la pasión consumada
de un Redentor observador de estrellas,

entonces las protuberancias y las columnas de fuego,
las explosiones de la envoltura hirviente,
incluida la presunta implosión,
más allá de toda eternidad,
podrán calificarse de simple abecedario
de nuestras lamentables gracias y desgracias.

Bajad del árbol de la cruz
al joven bimilenario
y sujetadle bien los brazos
por si quisiera intentar
de nuevo usarlos
como si fuesen alas.

Clavadle una nueva corona
de espinas en la cabeza
cuando pretenda volver
a la noche vieja.

Obligadle a levantar el puño
con todos los militantes.

Poned en sus manos
el fusil automático
que hace tiempo viene escupiendo
la bilis de hierro a la cara
de quienes no son iracundos
ni blandos de moral.

Testimoniad con él
– que imponía la afabilidad
con rima y consonancia –
por el rencor del niño
y por la bandera de la pobreza.

Romped
el espejo de la luz irreal.

Encended a sus pies
el fuego que destruyó nuestra casa
y tirad sus huesos
de la barca culpable de la vejez.

Mantened erguido
al azotado,
hasta que llegue a la última acera,
a la última puerta de la calle de los alquimistas,
al último altar
en el monte de la razón y el gobierno
donde yació dormido demasiado tiempo.
¿



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