ARTURO MONTERO VEGA

Naranjo-Costa Rica, 1924

PARA ESO ESCRIBO


Para que el campo recoja sus jardines,
para que el viento se pierda en tus cabellos,
para que el fruto nazca de tus manos,
para que el miedo se esconda en los palacios. 
Para que la luz sea el norte y el abismo,
para que la virtud gobierne en el exilio,
para que la bondad derribe el cautiverio,
para que el corazón sea el rostro de ti mismo.
Para eso escribo.

SUPONGO

Supongo que los hombres nacieron sin mentira,
cuando los ríos eran manantiales de dicha,
cuando los bosques eran el hogar de los pobres,
cuando los cielos eran miradas y sonrisas.

Supongo que nacieron los sapos y culebras
de alguna forma antigua escondida en la hiedra,
en las raíces de los árboles,
en el polvo de las estrellas.

Supongo que la mugre se enseñoreó en el tiempo,
la estulticia siguió detrás de la serpiente,
y todos esos sabios que en el lodo descubren
las verdades eternas,
hicieron un andamio para sus pobres cuerpos.

Supongo que en los puertos
celebrarán los hombres el mitin del silencio,
con palmadas al hombro,
con sonrisas y besos.

Supongo que al caerse el andamiaje del tiempo,
rodarán uno a uno los grandes invertidos,
se pudrirán los cuernos del becerro de oro
y no habrá más discursos en el valle dormido.

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