YUN DONG-JU


Corea, 1917-1945

LA NOCHE EN LA QUE CONTÉ LAS ESTRELLAS

En los cielos con las estaciones que pasan
Están llenos de otoño.

Sin ninguna preocupación
Planeo contar todas las estrellas en el cielo de otoño

Hay una o dos estrellas que protejo en mi corazón
La razón es que no puedo contarlas
Es porque me di cuenta que la mañana está llegando,
O es porque mi di cuenta que también tengo la noche de mañana,
Es porque me di cuenta que mi juventud todavía tiene que acabarse.

Una estrella, los recuerdos
Una estrella, el amor
Una estrella, la soledad
Una estrella, la adoración
Una estrella, el poema
Una estrella madre, la Madre

Madre, en una estrella, te diré una cosa hermosa a la vez.
Los nombres de los estudiantes con los que compartí mi pupitre en la primaria, Pe, Kyung, Ock. Los nombres de esos estudiantes extranjeros, el nombre de las chicas que ya se convirtieron en madres, los nombres de la gente pobre, palomas, perritos, conejos, mulas, ciervos, Fransis Jammes, Reiner, Maria, Rilke, llamo los nombre de estos poetas.

Están todos lejos de mí
Así como las estrellas lo están

Madre,
Y tú estás lejos en Bukgando.

Extraño algo
En la cima de esta colina cubierta con los rayos de luz de estas estrellas
Escribo mi nombre, 
Y lo cubro de tierra.

En su propio camino, el insecto que se queda llorando toda la noche
Se da cuenta de la vergonzosa verdad de su nombre.

Pero cuando el invierno pase y la primavera se abra paso a mis estrellas,
Al igual que el pasto verde que crece en un tumulto
En la cima de la colina con mi nombre escrito
El pasto crecerá y florecerá con orgullo

Traducción al Inglés: Yongism @Tumblr

Traducción al Español: B2utyK @B2stVenezuela


HAN YONG-UN


Corea, 1879-1944


EL SILENCIO DEL AMOR

Mi amor se ha ido. Ah, mi amor se ha ido.
Se marchó, sacudiéndome, y rompiendo la verde luz de la montaña a lo largo del pequeño sendero hacia la arboleda de arces.
La vieja promesa, firme y brillante como flores áureas, se la llevó la brisa como polvos fríos.
La memoria del primer beso afilado ha retrocedido cambiando el curso de destino.
Tu voz dulce me ha dejado sordo, y tu cara fina me ha dejado ciego.
El amor es la finalidad humana; así, temí nuestra separación cuando nos encontramos por vez primera. Pero esta separación ha sido demasiado repentina y mi corazón ha reventado con fresca tristeza.
Hacer de la separación una fuente de lágrimas inútiles no hará sino dañar el amor mismo; por ello, he vertido la tristeza desesperada en un barrilito de nueva esperanza.
Al igual que tememos partir tras habernos conocido, creemos también en vernos tras haber partido.
Ah, mi amor se ha ido, pero yo no lo he dejado irse.
Un canto de amor que no puede aguantar su propia música ronda sobre el silencio de mi amor.



CHON SANBYONGC


Corea, (1930-1993)

OJO

En medio de la calma, una hoja me llega volando
y va cayendo sobre mi corazón.

El lugar donde cayó,
hondo y descarnado,
queda exactamente al lado de la herida
que te mató
sin tiempo para un grito.

Allí, la hoja,
ahora junto al corazón,
examina tu vida en todos sus detalles.

Aunque el viento sopla
y sopla,
inmóvil, la hoja que protege la herida
es un ojo, un ojo.

El ojo de un cielo claro, el ojo nuestro,
el ojo en llanto de tu madre que te llama, lleno de ira.

(Trad. Kim Changmin)

YI SANG


Corea del Sur, 1910 1937


POEMA 2

Cuando mi padre se adormece junto
a mí, yo me convierto en el padre
de mi padre,
y también me convierto en el padre
del padre de mi padre; empero
si mi padre en su condición de mi padre
es aún mi padre, entonces
por qué motivo yo me convierto
en el padre del padre y debo saltar
por encima de mi padre y, finalmente,
¿por qué motivo tengo que vivir
de mi padre y del padre del padre
de mi padre?

julio de 1934

POEMA 3

El que ahora combate es el que no combatía
y el que combate no combatía; por lo tanto,
si el que combate quiere ver el combate,
y si el que no combatía contempla
al que combate o al que combatía,
el que no combatía y el que no combate
no pueden ver el combate.
Y nada más.

julio de 1934

POEMA 15

1

Estoy sin espejo dentro de la sala.
El yo del espejo no está aquí.
En este momento estoy temblando
por miedo al yo del espejo. ¿Por dónde
andará el yo del espejo, y qué estará
tramando contra mí?

2

Arrullado por el pecado me dormí
en un lecho frío.
Yo no me hallaba en un sueño transparente.
La bota militar que calzaba la pierna postiza
manchó de lodo mi sueño blanco.

3

Sigiloso me deslizo en la sala del espejo
para librarme.
Sin embargo, el yo del espejo entra,
con la cara triste, a su vez.
El yo del espejo me comunica sus impresiones:
yo soy su prisionero,
así como él es prisionero mío…
y se estremece.

4

Mi sueño, del que estoy ausente;
mi espejo, del que está ausente
el otro yo. A pesar de su impotencia,
alguien persigue mi soledad.
Decidí aconsejar el suicidio al yo del espejo,
y le indiqué una ventana irreal.
Esa ventana está destinada
al suicidio, solamente. No obstante,
él me enseña que si yo no me suicidio,
él no podrá hacer otro tanto.
El yo del espejo es casi un ave fénix.

5

Después de sellar mi corazón
con un blindaje de acero,
disparo contra el pecho izquierdo
del espejo. La bala perfora su pecho
izquierdo, pero su corazón
está en el derecho.

6

La tinta roja brotó del falso corazón.
He llegado tarde al sueño
en que me condenaron a muerte.
Yo no ejerzo dominio sobre mi sueño.
Un gigantesco pecado les impide
estrecharse las manos.

8 de agosto de 1934

De A vista de cuervo y otros poemas.
Traducción: Whangbai Bahk.
Editorial Verbum. Madrid, 2003
 — 

SO CHUNG-JU


Booan-Myon, Kochang-Kun, Chunbuk, Corea del Sur,1915.


RESURRECCIÓN

He venido a verte, Suna.
Cuánto eres tú aquí, niña.
Vienes de los cuatro puntos cardinales
con tu sonrisa
cuando voy caminando solitario por la calle

Chong-ro.
Te he echado de menos
cada vez que cantaba algún gallo en el alba.
¿Me has oído llamarte?
Oh, Suna, cuántos siglos hace ya que no te veo.

Aquel día, en que te fuiste en ataúd de flores
más allá de la montaña,
no quedó en mis ojos más que el cielo vacío,
en mis manos, ni una cabellera para acariciar.
Y cómo llovía... Tras la vela, fui abriendo la puerta
de piedra donde cantaban los búhos
y encontré un río de miles de millas...
Y cómo pudiste volver, o en qué arco iris bajaste
desde tu escondido domicilio, desde donde ni siquiera
pudiste escribirme.

En los cuatro caminos de la calle Chong-ro
un mar de nieblas, o un mar de niños y niñas
vienen charlando en el sol.
Y entre estas niñas de diecinueve o veinte años
¡oh, por fin regresas en sus ojos, en su sangre,
en su corazón
Suna, Suna, Suna. Oh, cómo te veo venir y hacerte presente

ESTE CORAZÓN AMANTE

Este corazón amante
ya ha perdido las palabras
en el silencio
y vive allá en el cielo sin nubes.

Y baja a veces por la escalera del arco iris
a descansar en la nube.
O se esconde en las gotas de la lluvia
para descender sobre las margaritas;
florecen y se mecen suaves.
Cuando se marchitan las margaritas
vuelve volando a la nube
y sube por la escalera del arco iris al sol
para vivir de nuevo en el cielo sin nubes.

MI AMADA DUERME

Mi amada
está dormida
y yo me convierto en cigüeña que vuela
como la de su blanca almohada con bordados.

Las joyas carmesíes
se hunden una por una en el fondo del mar de
sueños
y experimento siempre una sensación de
despedida
cada vez que cae una y otra joya en el mar.

Mi amada se duerme
y me deja un anillo de oro fino
cuyo círculo delgado
cubre todo mi cielo.

Sin embargo, yo tengo que volver
al círculo dorado del almohadón
que sostiene el sueño de mi amada.
Y vuelvo a sentir que estoy despidiéndome.

LIGERAMENTE

Amada,
me he decidido a no acudir a nuestra cita;
en cambio, a la mitad del camino
he de hacer novillos o divagar un poco.
En vez de ti
pensaré ligeramente
en la hierba.
No sé si esto sea construir un convento
entre tú y yo, sin embargo
he de hacerme ya el distraído
y construir levemente un templo de hierbas.

 — 

YONG-TAE MIN


Corea del Sur, 1943


GRILLOS EN CADA ESQUINA

Las cosas o las rosas o las losas
siguen en pie, y también los faroles de la Corredera Baja
y los rincones de la calle Puebla:
falta la gente y la carne rosada
y su olor a la manzana recién lavada por el pudor
adolescente y un nombre de luz, Lucía, por ejemplo.
El tiempo moja las esquinas
y los cristales de las cafeterías
mal llamadas "Rosas" o "Caprichos" o"Amor"
y estas siguen en pie, sin manos
sin las manos para lavarse
en las yemas de tu vida ligeramente rosa.
Todo es cuento en las bocas del tiempo
y la carne es ya jamón o chorizo
o el sabor agrio del vino rosado.
Todo es espuma en los labios del tiempo
y el champán cuesta cada ve más caro y nadie dice:"Un poco menos, cielo..."
Todo cuesta arriba y la meta es el olvido, según Borges.
El presente es perpetuo, ya lo dijo Octavio Paz
en su "Viento entero",sólo que ese "entero"
se desintegra en trizas de tristezas trilladas:
Grillos en cada esquina.
Nadie puede amar y andar por las mismas calles
con el mismo corazón de ayer, con el mismo fuego y con la misma nube.

EL HOMBRE TIENE SIEMPRE LA MISMA EDAD

Entre el nacer y el morir
el hombre tiene siempre la misma edad
edad de grillo o de luciérnaga
un poco de oído, un poco de luz y nada
siempre primerizo en su morir
como un recién nacido en su dormir con esas entrecejas temblorosas.
No es la primera vez
que hace lo que no le da la gana,
sin embargo, siempre tarda en aceptar
el golpe o el cuchillo
porque es la primera vez
que lo usa de verdad.
Si es la primera vez, el hombre
debe haber contado tanta lluvia, tantos granos de arroz, tantos días de vida
porque al fin y al cabo,es la primera vez que los estrena.
¿Qué importa que haya público o no
si es que el estreno está programado y que se ha de hacer?
Lo que importa es contar los labios, los dientes, los cacahuetes y las manitas.
Si es la primera vez que nace, el hombre
debe haber sido más tiempo mamón, en vez de ser matemático de edad.
Si es la primera vez que vive, el hombre
debe haber vivido solamente de las uvas de la vida
con más lenguas, con más labios, con más pechos.
Y más que nada, debe haber sabido contar las gotas de lluvia y relámpagos.
El primer hombre ha ganado toda la vida por sus sudores incontables
y lamenta escribir en prosa el vértigo que siente
ante las tinieblas que se avecinan.
La verdad, tiene miedo, porque es la primera vez que se muere
miedo a ser oscuridad sin miedo, sin hernia.

VIVO SIN VIVIR EN MÍ

Yo no vivo de los víveres de ayer sino de este
ir y venir de caf'e con leche, de buenos días
y de una lluvia rubia como del sol o de algún corazón vecino.
La verdad es que estoy tan vivo
que vivo sin vivir en mí
hasta que la muerte me nombre guardián de alguna tumba
de algún desconocido muerto que dirán mío
que me da siempre miedo de mierda.
Yo me llamo Yong-Tae Min, aún sonoro en mi lengua y paladar
Tú me llamas Yong-Tae Min, en voz baja y quebradiza
y yo os respondo siempre igual, alegre, de una alegría anónima
hasta que me la quite de repente
alguna mano que no me conoce
alguna mano de algún xenófobo, venido de la tierra de los muertos.
(Pero aún esto es una mera suposición
texto o pre-texto para mis versos.)
Digo que no vivo de ayeres ni de mañanas sino de este
ir y venir de buenos días y de una lluvia rubia como del sol
y yo os respondo siempre alegre, de una alegría de piedra blanca
hasta que la muerte me separe de vosotros y que me nombre muerto, etcétera.
Si es que si ahora dejo de escribir, es porque me aburro
pero nunca creáis que he renacido hecho burro:
Nunca me muero yo
sino otro que va junto a mí o una sombra.

SECRETO DEL GENERAL

Yo no quisiera escribir un buen poema
porque tengo miedo
como tuviera miedo
de enamorarme de una chica verdaderamente buena.
Si Dios me ve escribir un buen poema
y cree que está bien hecho,
dirá que ya está bien
y es muy probable que me llame a su lado
cosa que no me gustaría demasiado.
A mí me gustaría conocer al poeta
si leo algún buen poema de él
y tomaríamos una copa juntos
hablando de esta vida de tristeza eterna
de los amores siempre yertos. yermos después de años.
Sin embargo, vivir es un acto heroico
porque todos somos un cuerpo suicida
por el mero hecho de vivir, cargados de la muerte.
El general deja su espada y saca
su vida de cada instante como escudo.
La guerra está ya perdida
y el general espera encontrar a una chica mañana
porque ha quedado con Carmen, Mari o Luci...
cuyo nombre no quiero acordarme
en el Portal del Belén, en la Estación de Seúl
a las 18 horas menos 13.
Lo demás es el secreto que nunca revelaría
hasta el fin del mundo.

¿POR QUE TENGO QUE PAGAR YO SOLO LAS COPAS?

He cambiado de costumbre: cuento mal las botellas del vino que he tomado. Digo que si hemos tomado entre los tres tres botellas, yo habría tomado solamente una botella. Sin embargo, no sucede lo mismo con tu recuerdo: Te recuerdas de haber tomado tú solo tres botellas y sufres su resaca correspondiente.
Dicen que cumplo este año sesenta y cinco años. Sin embargo, no he cumplido yo solo con la vida que llevo: ha habido a mi mesa muchas personas para comer y beber. Recuerdo a un niño carirredondo que decía siempre “Mamá, a la cama, a la cama, mamá”--esto me lo dijo mi madre-- .Recuerdo también a un joven alpinista que solía subir solo a la Gran Montaña Mudeung, Corea del Sur, siempre lleno de orgullo y ambición--esto lo tengo en la foto de mi álbum--. Recuerdo también a un Maestro de Taekwondo rompiendo cinco ladrillos con un puñetazo--esto lo dicen mis alumnos antiguos españoles-- Y recuerdo muchas personas más.
Sin embargo, la vida es triste, cumple años y toma vino. La vida es un juego de escondite. Tú cuentas con los ojos cerrados, uno. dos, tres, veinte, treinta, sesenta.... y sucede que al anochecer, se han ido los niños a casa o a alguna parte de no sé dónde. La verdad es que no recuerdo haber tomado sesenta y cinco botellas yo solo con este cuerpecillo. Sin embargo, me he quedado solo ahora en el atardecer con el peso de las sombras que se avecinan. Ya se han ido todos y mi madre y mi padre también y me piden que pague yo la cuenta de todo y el silencio y la lluvia y la nieve. ¿Qué diablos, por qué tengo que pagar yo solo la cuenta tan monstruosa que me va a matar?

RENDIJA

En una rendija
entre el corazón que te ama
y el corazón que me ama
descubrí mi yo
Metí mi yo
por la rendija
cuando desapareciste tú
donde desaparecí yo
Y apreció de pronto
Una alondra roja
en lo alto del surtidor

MI RISA

Me río y no es mi río.
Mi risa no se riza
sino se yergue hirsuta
en el abismo y abre
un océano azul
o inventa el alba
o unos dientes blanquísimos
en el mar de la noche
contra el precipicio


LA CIGARRA Y LOS DIAS

Muy próximo al templo budista Sulunsa,
en el pueblo llamado Gochang,
visito, en compañía del poeta Min Yongtae,
el enterramiento de su, maestro Soh Yongchu,
el poeta de la reencarnación y el sueño,
a quien conocí en Madrid el año mil
novecientos ochenta y cuatro.

El mármol negro y la escritura
son el soporte de un vuelo sobre el bosque de arces y camelias.
Oigo, en el incansable canto de las cigarras
del bochornoso verano de Korea del Sur,
una voz que retumba en mi alma
y, mientras me alejo lentamente, pienso
si, ya en mi tierra manchega, en otra tarde
de verano, oiré, durante la apacible y bochornosa siesta,
alguna cigarra en su canto sobre una encina,
o tal vez en el volar de un cuervo
sobre las murallas de Calatrava la Nueva,
me llegue junto a mi silencio, el espíritu
de aquellas camelias del bochornoso verano
junto al templo de Sulunsa, en estos versos de Soh Yungchu,
el maestro de mi maestro Min Yongtae:
¿Me convertiré en un pozo quieto que no va ni viene?
¿O seré mejor una flor serena?

 — 

KIM CHUN-SU


Corea del Sur, 1922-2004


CON TODO MI RESPETO A MI MAESTRO STAVROGIN

Con una planchuela enrojecida al fuego
puebo achicharrarme el costado.
Con un cuchillo me levanto las uñas de la mano
y también las uñas de los pies.
¿Cuánto podré aguantar?,
mido la altura de mi imaginación.
Demasiadas palabras y demasiados problemas,
es la metafísica de la torre de babel
que yo sacudo.
Digo derrúmbate, derrúmbate
hasta que se derrumbe.
Sin embargo, como le sucedió a un poeta,
una espina verde de la primavera tardía
se me clava. Finalmente me mata.

Esta es la realidad.
Un corpezuelo físico compuesto de siete partes de agua,
¿qué haré con esta vergüenza,
maestro?

A punto de suicidarse,
su estúpido discípulo Kirilov.

A NATASHA

Natasha,
el crimen
es un escabeche
que se hace poniendo carne y sangre en sal.
El setenta por ciento es sal.
Petersburgo, como un poema de Baudelaire,
huele a sodio por todas partes.
Después de lanzarme a las ruedas de un coche de caballos,
yo también pude saberlo:
aún en el dolor de muelas hay placer.
¿Por qué Sonia, pese a que vendió su cuerpo,
se convirtió en un ángel?
Añorando la luz,
esperamos ahora la noche.

El príncipe Valkovski,
un holgazán que no hizo nada en esta vida.

El Pintor Lee Jung Sup que yo conocí.

Encontré a Lee Jung Sup en el barrio Kwang Bok Dong.
Llevaba el mar sobre la cabeza.
Decía que volvía su mujer de Tokyo
y se perdía
en el azul más intenso que el mar.
No pude verle nunca
por más esfuerzos que hice:
no había ninguna huella en las calles.
Tras algún tiempo
le encontré una vez más
en un salón de té en el barrio Nam Po Dong.
Estaba sentado junto a la ventana des de donde se veía el mar
que aparecía cubierto por una espesa sombra,
y él borraba el mar palmo a palmo.
Dice que no vuelve su mujer de Tokyo.

Poesía coreana actual. Adonais. Ed. Rialp. Madrid 1983 (selección, traducción 
e introducción de Yong Tae Min)

FLOR

Antes de pronunciar su nombre
no era más que un gesto.
Cuando lo pronuncié
vino a mí,
se convirtió en flor.
Ahora dame un nombre.
Uno apropiado a mi color y aroma,
así como yo le nombré,
de modo que vaya
y me convierta en tu flor.
Todos anhelamos
convertirnos en algo.
Tu para mí y yo para ti
ansiamos convertirnos
en un gesto inolvidable.

Trad. Ada Pantoja.

KU SANG


Seúl-Corea del Sur , 1919 -2004

ESTE AÑO

Ya que este país se sacude como un bote en la tormenta de Galilea
Yo gasto todo mi año intentando no perder mi fe en Dios.
Haciendo sólo lo que debo hacer.

Somnoliento. Sufro por más de un mes
Me pesan tantas cosas en la familia y en el mundo
Pero soporto dócilmente todo,
Esto es más valioso
Que la buena suerte de cualquiera.

Estos días, yo sueño con brillantes fantasías más allá del mundo
Confió todas las cosas a su voluntad divina.
Incluso si las tormentas se pronostican para el próximo año
No hay nada que yo tema.

Es más que
las profundas raíces de cada emoción,
grande o pequeña, de todas clases,
ese retorcerse y patalear como pequeños niños
en algún lugar dentro.

Y más que
el pez de aguas profundas
de seis sentidos y siete pecados
que mueve su cola
como una sombra nocturna en el panel de una ventana.

Más también, que
polvo de estrellas esparcido por el patio
del Pecado Original y el Karma,
pasando a través de la entenebrecida oscuridad del horno del
dinero

y más que
el manantial del oasis brotando de la arena del desierto,
mezclándose de nuevo con espuma y fluyendo
después de filtrarse por los estratos de orígenes y tiempo,
con sus susurros de hierba seca,
y la ruptura de un glaciar, o incluso partículas explotando

más también, que
el mundo, en sí mismo más pequeño
que un grano de mijo
en la vastedad cósmica

y más que
el éter -plenitud del vacío infinito
alcanzando más allá de miles de millones de años luz
de luz de estrellas

más también, que
la substancialidad que tal plenitud otorga,
y más que su opuesta nihilidad,
más también, que la muerte desconocida

más, más grande,
¡un mudo grito cósmico!
¡Una inmensidad que abarca la Eternidad!

Yo mismo.


La traducción es de Yong Tae Min. Los textos aparecieron en el volumen 5, número 2, verano 1994 de KOREANA . El traductor es un prestigioso poeta coreano.
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