RICARDO MARTELL CAMINOS


Verapaz-El Salvador, 1920-1989

ANTONIA GALINDO


San Vicente-El Salvador, 1858 - Santa Tecla, 1893

A DELIA
 


Yo vi la luz de tu pupila hermosa

en la luz rutilante del lucero;
tu color en el tinte de la rosa
y tu blanco en la flor de limonero.

Vi tu flexible talle en la palmera;
tu lágrima en el seno de las flores;
tus bucles, tu dorada cabellera,
del alba entre los vívidos fulgores.

Tu aliento, en el suspiro de la brisa,
deslizó perfumado por mi frente:
yo adiviné tu angélica sonrisa
en las huríes que soñó mi mente.

Oí tu voz en el arpado trino
que entona el ruiseñor enamorado,
y el tinte de tu labio purpurino
vi en la flor encendida del granado.

¡Mas nunca oí la dulce melodía
que exhalas, Delia hermosa, en tus dolores,
ni a la brisa que trémula gemía,
sollozante del prado entre las flores;

ni a la tórtola amante que se queja
lejos del bien amado por quien llora…
ni al ángel de la tarde que se aleja
en las brumas de un sol que se evapora!

Santa Tecla


EUGENIO MARTÍNEZ ORANTES


San Salvador-El Salvador, 1932

VIAJE SIN REGRESO
 


A veces me parece que no debo
continuar navegando en tu marea,
que con furia la proa me golpea...
Y mi gran osadía desapruebo.

Ante tu oleaje inmenso me conmuevo.
Al sentir de tus aguas la pedrea,
comprendo la locura de mi idea
y a seguir adelante no me atrevo.

Retornar, sin embargo, es peligroso
y continuar la lucha más honroso...
Ya me jugué la vida al empezar

este viaje que no tendrá regreso...
Ahora, felizmente lo confieso,
¡en tus aguas deseo naufragar!

TÚ ESTÁS SEGURA DE QUE YO TE AMO

Tú estás segura de que yo te amo.
Pero también estás segura de otras cosas
que nos amarran, que nos detienen, que nos alejan,
que nos lanzan por caminos extraños?
Unos caminos que son tuyos y otros que son míos,
totalmente distintos entre sí.
Mientras tú subes a la montaña, yo bajo al mar.
Te internas en la selva y yo cruzo el desierto.
Cuando vas hacia el Sur, yo voy al Norte.
Total que siempre vamos por rutas diferentes.
A veces, ocurre que giramos el uno tras el otro,
en forma interminable, persiguiéndonos desesperadamente,
sin alcanzarnos nunca y sin saber
quién es el que persigue o el que huye.

Tú estás segura de que yo te amo.
Mirándome a los ojos has sentido que mis llamas te cubren,
te envuelven por completo y te traspasan,
y llegan hasta el fondo de tu ser donde arden
en forma incontenible, sin que tú lo desees
y sin que quieras que se acabe jamás.

Tú estás segura de que yo te amo.
Lo has oído de mi voz, sin que mi voz lo diga.
Has descubierto que ella te baña las caricias
con sus pequeñas olas silenciosas,
que te cubren el cuerpo de azahares, estés o no presente.

Estás segura de mi amor porque lo vives
sobre la piel, bajo la piel y más adentro.
Has oído los gritos de mi silencio multiplicándose
y alargándose en un eco interminable,
mientras te rodean sus coros de pasión
y sientes el deseo de dejarte arrastrar
por el río de lava que te quema
las nalgas, la cintura, los senos y la risa.

Tú sabes que te amo más allá de los límites del tiempo,
y mi abismo te trae, te subyuga, te enloquece
y te arrastra hacia mí. Por eso corres
alejándote llena de terror y temblando de miedo,
temerosa de perder para siempre
tus alas de cristal y el aire donde vuelas.

Pero estás atrapada y no puedes negarte a la ansiedad.
Y regresas con pasos silenciosos, muy pequeños,
para estar nuevamente a la orilla del abismo y temblar
del deseo frenético de lanzarte frente a él?
Y caer y caer y caer?
Y fundirte a su fondo para siempre.
Tú estás segura?

Por eso estamos amarrados el uno frente al otro.
Guardando silencio y mirándonos, simplemente mirándonos.
Los cuchillos desgarran nuestros pechos por dentro,
mientras pasan los días, los años y los siglos.

SEÑORITA, USTED ES LA PRIMAVERA

Señorita:
Usted es una primavera
total,
definitiva.

Si en la vida todo el mundo se pareciera a usted,
no existiría la miseria
ni el dolor, ni el hambre.
Los arados cantarían una canción de frutos y la tierra
?al sentir los pasos de la aurora
sobre su piel morena?
se despertaría llena de optimismo
y más deseosa de ser madre
de sonoros vegetales.

Si los ríos se parecieran a sus cabellos,
en cada una de sus translúcidas escamas
viajaría complacida
una semilla de ternura.
Las armas no tendrían necesidad de existir
si la brisa que sopla
sobre los dolientes cuerpos de muchos países
fuera igual a su aliento.
Si la vida en todo el mundo
se pareciera a usted,
habría paz, trabajo y progreso.

Señorita:
Háganos un favor a los seres humanos
que vivimos pisoteados,
a los que jamás hemos tenido
un castillo de espumas frente al día
a los que nunca hemos sabido
lo que es sentir un sol
revoloteando dentro del pecho,
a los que masticamos sombras
por masticar violines
a nosotros
que somos cadenas de sufrimiento
aparentando hombres.

Háganos el favor, señorita.
Enséñele a la vida a ser como usted. Usted puede.
yo estoy seguro de ello.

Háganos el favor.
No se niegue.
Oiga: Todo lo que debe hacer es esto:
Sonreír con esa sonrisa
que tiene más luceros
que átomos el mundo.
Sin dejar de sonreír párese frente a la vida.
Dígale que la mire fijamente…
Y si no la comprende, háblele claro.
Insúltela por sucia,
por mugrosa,
por antihigiénica.
Dígale que se bañe.
Que se peine.
Que se cure esas pústulas
que le cubren el cuerpo y que parece
manchas de tinta señalando
poblados en un mapa.

Después,
enséñele a sonreír como usted:
con ciclones de amor.
Porque eso es lo que necesitamos: Amor.

Háganos el favor, señorita.
Enséñele a la vida a ser como usted.
Usted puede.
yo estoy seguro de ello.

http://poesiabreve-briefpoetry.com/eugeniorantes.html


CARLOS CAÑAS

San Salvador-El Salvador, 1924 - 2013 

AVE DE FUEGO
 


Golpe flamígero de Querubínica espada,
chispa divinísima luminosa de flamas,
pechera de oro alzada, floreciendo en las llamas.
Arde en el árbol de la vida tu alma dorada.

Alas escarlata de acuarela limitada,
incendiando en vida las cenizas que derramas.
Corazón de lo eterno que de fulgor exclamas;
arpa fina de fuego, música de alborada.

Lloras potentísimas lágrimas de dragón
libertando al esclavo de ilusoria prisión
virtud del arcángel, vencedor de lo aparente.

Entonando tu instrumento con pico de rosa,
desafías a la muerte, sublime mariposa,
¡Fénix! ¡Supremo símbolo de lo permanente!

http://poesiabreve-briefpoetry.com/carloscanas.html

ALVARO MENÉN DESLEAL


Santa Ana-El Salvador; 1932 - San Salvador; 2000

OÍDLO: ESTA ES MI VOZ...
 


Oídlo: esta es mi voz y este es su acento
y es esta su más casta vestidura.
Esta mi voz que se fugó en el viento
de los fieles cristales de su altura.

Esta la voz que me inspiró el acento
para ser un Quijote en la aventura:
en su aliento prospera el sentimiento
de que es cielo esta gris arquitectura.

Esta la que en mis júbilos sencillos
ha derribado todos sus castillos
para ver una nueva dimensión;

La que canta mis dichas y mis duelos
y os da, para alegrar vuestros desvelos,
el vino de mi rojo corazón.

http://poesiabreve-briefpoetry.com/alvarodesleal.html


ALBERTO RIVAS BONILLA


Santa Tecla-El Salvador, 1891 - San Salvador, 1985

LAS GOLONDRINAS

Os veo levantar en raudo giro
En dorados crepúsculos el vuelo,
Rasgando el manto diáfano del cielo
Con el eco lejano de un suspiro.
..

Os persiguen mis ojos y deliro
En el acariciar de un vago anhelo,
Cuando vais a buscar en otro cielo
Dorada espiga y temporal retiro,

..
¡¡Cruzando espacios y salvando montes,
Cómo os asemejáis al alma mía!
Yo cruzo, cual vosotras, horizontes,
..
Cual vosotras, puedo ir de estrella a estrella;
Yo tengo alas también: mi fantasía,
Y un cielo: ¡El cielo de mi amor por ella!

ALBERTO MASFERRER

Alegría (antes Tecapa)-El Salvador, Usulután-Tegucigalpa-Honduras, 1932


BLAZÓN

Un andrajo de mi vida me queda: se perdió
en misérrimas luchas lo que era fuerza y flor.
Rateros y falsarios hecen explotación
de mi luz, de mi anhelo, de mi fe y mi valor.

¡Cuánta odiosa mentira serví, sin querer yo!
¡Cuánto lucro y engaño con mi luz se amasó!
Porque fui humilde y simple; porque en toda ocasión
creí que quien me hablaba tenía sed de Dios.

Lo que no profanaron los demás, lo mejor
que me diera el Destino, eso lo manché yo;
porque siempre fui débil, instable, y porque soy
tal vez un pobre loco que enloqueció el fervor...

Y entre el diablo y el mundo hicieron de mi sol,
en vez de luz, tinieblas; en vez de paz, dolor.
Mas yo no culpo a nadie de mis caídas, no;
ni me inquieta un instante mi justificación:

si por necio o por débil mi vida fracasó
y en mi jardín florecen el mal y el error,
inútil ya sería saber si he sido yo
el culpable o la víctima de una maquinación.

Si el fruto está podrido, es que el gusano halló
en él propicio ambiente para su corrupción.
¿Fue la obra de un demonio, del azar o de un Dios?
Es igual... No revive una flor que se agostó.

Ahora con los harapos de mi fe y mi valor
y lo que todavía me resta de ilusión,
he de alzar un castillo y en él, como blasón,
en un palo de escoba y hecho un sucio jirón,
haré flamear al viento mi enfermo corazón.

Y en ese vil andrajo que será mi perdón
escribiré con sangre, menosprecio y rencor
este emblema del hombre que es su propio señor:
“Para juzgarme, nadie; para acusarme, yo.”

HAZME SUAVE EL INSTANTE 

Hazme suave el instante. Mañana, esta noche tal vez he de partir. Y será para no volver .... Para ya no volver jamas... jamas...
Pasaran milenios y edades y eternidades y yo no volveré. Rodaremos de mundo en mundo por toda la intensidad de los cielos y no volveremos a encontrarnos. Y aun si nos encontramos aquí mismo, una y otra vez, no sabrás quien soy yo, ni yo te reconoceré.
Porque solo se encuentran los que se compenetran : Los que vencieron la barrera de la separación, los que se adivinaron y se sacrificaron, uno en aras del otro, los miles de egoísmo del ser.
Por eso hazme suave el instante: porque una vez muera; una vez la primera palada de tierra caiga sobre mi féretro, ya nada servirá que me llores y que te lamentes de no haberme endulzado el amargo vivir.
Ahora, que vivo o padezco, todo es hiel o miel para mi alma. Una sonrisa, una palabra, una mirada, un simple gesto cordial es medicina y alivio para mi atribulado corazón. Después ya perdido en las tinieblas del sepulcro, nada me servirá.
Ahora me puedes dar amor. Después solo palabras vanas y lagrimas tardías.
Por eso, hazme suave el instante, hazme suave el instante, si es que sientes deseos de endulzarme el amargo vivir.



JUAN JOSE CAÑAS



San Miguel, El Salvador, 1826 - San Salvador, El Salvador

BENJAMIN VICUÑA MACKENNA

Aun contemplando por espacio breve
De este escritor la escultural cabeza,
Del Chimborazo se halla la belleza
Con su melena de brillante nieve.

Y como aquél, ostente de relieve
Entre muchas grandezas su grandeza,
Pero a esta excepcional naturaleza
Nube ninguna a oscurecer se atreve.

E su mente activísima lumbrera
Que de luz va dejando un gran reguero
De las letras fecundas en la esfera.

Y a quien pregunte, hipócrita o sincero,
¿Do lo negro dejó su cbellera?
“¡Aquí!” dirá al instante su tintero.


RICARDO CABRERA MARTINEZ

Santa Tecla, La Libertad, República de El Salvador, 1912 – San Salvador de Bahía, Brasil, 2007

PRISIONERO DEL MAR
Canción


Soy prisionero del ritmo del mar,
de un deseo infinito de amar, y de tu corazón
Voy a la playa tu amor a buscar,
a la luz de la luna cantar, mi desesperación
Quiero llegarte a querer, en un amanecer, con quietud de cristal
Quiero llegarte a tener, en un atardecer, de inquietud tropical,
Ven, mi cadena de amor a romper,
a quitarme la pena de ser, prisionero del mar

Quiero llegarte a querer, en un amanecer, con quietud de cristal
Quiero llegarte a tener, en un atardecer, de inquietud tropical,
Ven, mi cadena de amor a romper,
a quitarme la pena de ser, prisionero del mar
Del mar

ROBERTO ARMIJO



Chalatenango-El Salvador, 1937-París, 1997



ANGELUS

Incógnitos ángeles 
trizaban el agua insomne del miedo
en mis lentos ojos de niño
y trémulo buscaba la cabellera de mi madre
en el ángelus
cuando las sombras hinchaban el sonido de los árboles
y resbaladas luces muertas caían en la estancia
donde mi abuelo auscultaba el corazón antiguo de la Biblia
La tarde era en mis ojos un inmenso silencio
con pequeños elfos que temblaban en los vidrios
mirándome con desolada tristeza
El temor a la noche me invadía
y solitario buscaba el corazón en los ojos de mi madre
porque yo desde que fui un soplo
tuve miedo al misterio iluminado de la noche
y en mi cuarto temblaba al escuchar el viento en los ramajes
y hundía en la almohada la cabeza en congoja
porque creía que una mano
que unos ojos en las tinieblas me buscaban
y que un roce helante me besaba los labios
y me dejaba la piel húmeda de tristeza.


Le Ven, mis ojos ansian tu silueta:
tus manantiales buscan mis venados
cómo a los vientos ávidas y veleta.

Mis latidos se vierten desolados.
Soy un acongojado peregrino
que se perdió buscando tus vallados.

Camino taciturno en mi camino.
Sediento bebo el agua y no la bebo,
la hallé muy tarde.....lo deseó el destino.

Aunque beberla con ternura debo
porque mi corazón la necesita,
desesperadamente no me atrevo.

En mi sangre la angustia precipita
un torbellino atroz que me enajena
el corazón que enloquecido grita,

cuándo tu piel de cálida azucena
el pulso de mis labios atormenta,
porque despierta la pensante pena,

de que jamás mi mano macilenta
echará en tus mantillos la semilla
de éste amor que en tus besos se sustenta. 

EMBRIAGUEZ

Sólo son los ángeles
del vino que estrujan sus esponjas
y nos llevan a instantáneos laberintos
donde arden las lumbradas del vómito.
Sólo es el vacío,
lo inasible que nos besa los ojos
siluetas de ceniza que nos beben por instantes la tristeza.

Sólo es la sorpresa,
el júbilo;
después la soledad,
el horror que nos besa la piel,
que es latido en los cabellos,
que se nos mete en los trajes,
en la cartera,
en los zapatos.
Nieblas que nos invaden el alba
y nos vuelven tristes,
con una sensación que llega y no se sabe
si es tristeza...