ALES DEBELJAK


Liubliana-Eslovenia, 1961


SIN ANESTESIA

Las casas están vacías. No contienen nada. Como si fueran el fruto
de un proyecto fracasado. El paisaje yace en el agua que
verdea entre unas plantas. Ensombrecida por las líneas
del horizonte. Llena del vacío que todos temen.

Esta mañana quizá sí huele a té de jazmín. Pero eso
no significa que tenga algún sentido. Puedes continuar con
los paseos hasta la orilla, eso no cambia nada. Todo lo que
alcanza tu mirada no es más que una amarga ilusión. Que

hace pensar en las imágenes de experiencias que ya conoces.
De ninguna manera
quieres encontrar lugar para las cosas. Que duran más allá de tu
imaginación, esperanza, misterio. Estás rodeado de cosas.
Eso no está tan mal. Son la únicas confiables. Son.

 — 

BRANE MOZETIC

Ljubliana-Eslovenia, 1958


TU OLOR SE INCRUSTA

Tu olor se incrusta en mi piel - mi mujer
y mis hijos ya no me reconocen
y mi perro me muestra los dientes
todos los objetos se escurren de entre mis dedos
y las palabras se dirigen cada una a su lado
las montañas pierden sus picos, los mares su humedad
en las catedrales se esfuma el olor a incienso
y en las calles, y en las calles estas miradas -
me dirijo hacia el secreto claro del bosque
donde lo vetusto extiende sus brazos
donde arrecian las fuerzas eternas, desarraigan
árboles, despedazan la tierra
me entrego a lo desconocido - pero el fuego del brujo
no se inflama, las ramillas no despiden fragancia
la palabra se da vuelta, pero el polvo no se 
vuelve cristal, ni agua pura.

 — 

JURE POTOKAR

Eslovenia, 1956


ERES INFINITO

Eres infinito en el vacío que llena
tu alma, mudo e incomprensible como un punto
en el horizonte. a veces, a causa de tu mirada

fija, tiemblan enjambres de estrellas y entonces
comprendes que estás parado en el borde donde confluyen
el cielo y la tierra. como en un mapa
medieval. Eres lo suficientemente pequeño para creer
en el orden cósmico y lo suficientemente grande para anhelar
el secreto de las estrellas que llamas soledad.



DANE ZAJC


Zgornja Javoršcica, Eslovenia, 1929


NO ESTÁS

No estás en la voz del viento, ni en la dispersión de las montañas,
no estás en la flor, y si las aves llaman, no te llaman a ti,
no estás en la desnudez de la tierra, ni en el grave aroma de la hierba,
y si plantas flores para que te brinden su perfume, se lo brindan a sí mismas,
y si construyes un camino, el camino te hablará de sí,
y si construyes tu hogar y lo llenas de objetos preciosos,
un día te recibirá como a una extraño
y los objetos se hablarán a sí mismos en su lenguaje,
burlón para ti.
Es mentira que el manantial existe para apagar tu sed
y el río para que te bañe en su fresco regazo.
Es mentira que las cosas te consolarán con un calmo recuerdo
porque un día se te rebelará todo.

Un día las cosas cambiarán de nombre,
aquel día será odio la piedra, el viento horror,
el camino será pavor, las aves te clavarán en la frente
los clavos ardientes de sus voces, el río será desesperación,
tus objetos serán tu culpa y tus acusadores.
El mundo se habrá derrumbado. El mundo no tendrá nombre.
Entonces deberá serte indiferente. Estarás sentado en un rincón abandonado.

Cerrarás los ojos para no ver nada. Ante todo para no ver
tu propio extravío en el extravío del mundo extinguido.
Para no pensar que tienes
que hacer algo, que tienes que ir a algún lado con tus piernas
que serán delgadas como patas de una araña zancuda.
Sólo tu cabeza será grande. Tu cabeza, que florecerá
blanca como una magnolia. Largamente buscarás en la blanca
cueva de tu boca un nombre para ti,
pero será mejor si ese día encuentras un nombre para el fin
más que para la continuación.

TODAS LAS AVES

Mataremos a todas las aves.
A todas. A todas, dijeron los cuervos al anochecer.

Y en el silencio de la noche oí
cómo alguien en el jardín estaba matando a mis aves.
Y supe
que ahora mis mañanas
estarían sin canción
y sentí
cómo la tristeza se apoderaba de mi alma.

A todas. A todas las aves, dijeron.

Y sentí
cómo batían alrededor de mí
sus alas oscuras
y cómo detrás de ellas me observaban
los ojos amarillos de los cuervos.
¿Qué buscas, cuervo?, pregunté.
Bajo la corteza de mi cráneo
no escondo ningún ave.
A todas. A todas las aves.
Las mataremos a todas, dijo.
Y temí
que una noche
me partiera el cráneo
a través de oscuros sueños
y que fuera a buscar con su pico demencial,
si en el nido de mis pensamientos
no se esconden las aves cantoras.

A todas. A todas las aves, resollaría.

Ahora siento por todas partes en mi nuca
los ojos amarillos del cuervo.
Mi alma está atravesada.
Mi alma es un ave muerta.

A todas. Las mataremos a todas.
A todas las aves, crascitan los cuervos
bajo el cielo oscuro.

PAGARÁS POR TODO

Pagarás por todo.
Lo máximo pagarás por tu nacimiento.
Una bandada de pájaros burlones te perseguirá
durante la vida.
A la hora de la tranquilidad
y a la hora de la intranquilidad
se lanzará sobre tu pecho.
Exigirá el pago.
Y tú darás y darás.
Pero la salvación no llegará nunca.
Porque en ningún lugar hay perdón.
En ningún lugar hay salvación para el hombre.
En ti no hay ningún valor
con el qué pagar.
Y tú mismo eres el pago para todo.

VENTANAS GÓTICAS

A la noche empiezan a relucir los rubíes
en tus pechos, Magdalena.
Dos rojos rubíes bajo el velo gris.
En la penumbra de la catedral.
En el humo blanco de los cirios apagados.
Quítate el velo.

Quítatelo: el opaco susurro del pecado
en el aroma de la plegaria.
Las estrellas se caerán de tu cabeza
con un opaco chasquido.
Las estrellas se derramarán en un brillante hilo
desde tus ojos a mi boca abierta.
Los rubíes de tu cuerpo
caerán en mi regazo.
La luna lamerá tus caderas
con la roja lengua de la pasión.

Quítate el velo, Magdalena.
Mañana estarás de pie en la chispeante luz del sol,
desnuda. Humillada.
Mía.

Traducciones de Pablo Fajdiga
 —

JÁN ONDRUS


Nová Vieska (Eslovenia) 1932 –Stupava, 2000

EL GALLO
1

Cada mañana había una sola ventana desnuda,
había un perro corriendo delante
y siempre la inmensa oportunidad
de decidirse con todo el cuerpo como sobre una piscina.
Subía el sol paso a paso.
Pisar con toda la planta.
Cerrar los ojos, ir de memoria,
elegir a cada paso un pie diferente,
siempre el otro, uno para el escalón, otro
para la flor invisible,
esquivar la papelera y la jarra puesta en medio,
la curva, la piedra, el cardo,
pararme y ver dónde estoy.
Estar siempre bajo el sol.
Pisar con toda la planta.
Tumbarme, morder la rebanada
e inclinarme de rodillas
sobre el agua que engaña
elevando el fondo negro y el pez inmóvil.

2

Pondré en la mesa la caña de pescar
y tú me dirás: entonces.
Dibujaré un muchacho
subiendo aprisa por el tronco de un árbol delgado
y tú me dirás: entonces.
Sólo entonces.
Estar otra vez bajo el sol.
Sentir con toda la planta.
El lugar central lo ocupaba la rueda
de molino del cielo, a la que se unían
en sentido contrario el sol, la luna, la tierra,
las manecillas del reloj, cambiadas cinco minutos,
y abajo las dos
ruedecillas dentadas.
Entre ellas metes el dedo.
Y la voz salió volando, y tu madre te cogió en brazos,
te consoló con sus labios, y en ellos
una pestaña caída se movía a un lado y otro
como la patita arrancada de una araña.

3

Había entonces un arado espejado.
Había una luna como un ramo.
Había un patio.
Había un árbol curtido y ruidoso, un nogal;
lo llevo en la memoria, donde hoy
golpeo con la larga vara del recuerdo.
Estar siempre ahí.
Estar siempre bajo el sol.
Ahí se erguía el maíz verde en su pata de azor,
se enganchaba y bebía
los mejores jugos de la tierra, que supuran
del costado, cuajan bajo la venda,
cristalizan en granos.
Estar siempre ahí.
Estar siempre bajo el sol, descoyuntar,
desmenuzar las mazorcas, descubrir sus encías
y hacer sonar el grano,
pisar con toda la planta.
El gallo se acercó. Descubriendo
todo y para todos.

EL FUEGO DE AUSCHWITZ
La llama se puso en pie, vaciló,
dio dos o tres pasos.
Con cuántas lenguas se puso a pedir.
Con cuántas manos gesticuló.
Con cuántos pies caminó en el sitio.
Quizá era posible mirar por la ventana.
La ventana ardiente.
O golpear la puerta.
La puerta ardiente.
O sentarse a la mesa.
La mesa ardiente.
Era tan exaltado, tan vivo, tan humano,
tenía hondura y lecho igual que un pozo;
puedes alcanzarlo con la mano,
echarle un barquito de papel que dance en la ola,
cortarlo con un cuchillo, y se volverá a cerrar.
Lo miraron como a ojos transparentes,
vieron el otro lado,
había allí raíces, maduraba
y dejaba arrancarse una a una las llamas
y arrojarlas a un platillo que
bajo el peso de la llama no descendía

EL BAILE
1

El toro mira hacia arriba
y ridículamente se lamenta.
Mientras tu mirada llega a la estrella
te das la vuelta,

2

en la oscuridad
hablad con campana de paja, abrid la manzana,
arrastrad sus semillas como erres,
bajad la voz, tenéis las encías blandas,
susurrad, frotad una hoja con otra,

3

muerdes la rebanada, te pierdes dentro
en el pan oscuro, en su laberinto,

4

buscas, a quién es que buscas en él,

5

nunca os encontraréis,
váis por pasillos distintos,

6

os amáis de espaldas,

7

os amáis por encima del hombro,
a través del biombo, a golpecitos y a golpetazos,
a través de la puerta cerrada, a través de la hoja de higuera,
con el anillo, con la esfera del reloj, con la letra y con el mango.

8

Cuando bailas, el toro
ridículamente se lamenta,
mas cuando mira dos veces
atrapa su propia mirada,

9

y su hosca sabiduría será iluminada
como un huevo por dentro,

10

y se pondrá a hablar usando la pantufla, la ranita,
la sinlengua; la abre del todo, sueña
como después de tomar polvos de ala de mariposa
color pimentón.

11

En ese momento alargará la boca, con la que sabe coger
del árbol, de la ubre,
en ella te llevará,
te pondrá junto a sí
y se atragantará, y la saliva que trague
será la tuya.

Traducción de Alejandro Hermida
http://fernando-sabido-sanchez.blogspot.com/search/label/ESLOVENIA?updated-max=2012-12-04T10%3A40%3A00%2B01%3A00&max-results=20&start=3&by-date=false


EDVARD KOCBEK

Sveti Jurij ob Ščavnici, Imperio austrohúngaro, 1904 - Liubliana, República Socialista de Eslovenia, 1981

SUEÑOS DE HORROR

Hasta donde llegan esta noche mis sentidos, escucho el coceo,
los animales de todo el mundo se enfurecieron, presintieron
la extinción y furiosamente se enredaron en el anillo embrujado
todas las calles cubiertas de polvo, todos los horizontes llenos de humo
alarma mortal de los cuerpos poderosos, oscuridad anulada
desde todos lados un coceo ahogado de cascos
como si por un terremoto se hundieran las cadenas montañosas
o como si los océanos desbordaran las orillas
o las estrellas se desterraran del cielo vengador,
una desgracia sola, terrible, indescriptible
este temor nunca será comprendido por el hombre,
no hay salida, no hay salvación, manadas enfurecidas
crecen, se aprietan y se derriban una a la otra,
se clavan, tiemblan de horror y echan espuma,
producen estrépito y aúllan, obstinadamente se enfurecen y mugen,
se sofocan y avanzan hacia el anillo embrujado, regurgitan,
caen y se levantan, se arrancan los ojos, rugen,
aúllan roncas, desgarran sus tripas, resollan,
así vibran por todo el universo oscuro,
aúllan sin cesar, mugen y se pisotean
se empantanan a través de su sangre, aúllan a la última
angustia del mundo, caen, aúllan, resollan, mugen
y sin ayuda se extinguen en sí y en mí.

YA NO ESTÁ EL AMO

A la luz clara de la luna se abre
una dulce vista del cosmos
pero me molesta; o algo le falta al ojo
algo anda mal con la imagen del mundo
me vuelvo intranquilo y siento:
ya no hay amo.
Un aplastante vacío está en los colores
susurra un repentino temor en mis palabras:
ya no está el amo.
Miro al sol y a la gente,
se encuentran fugazmente, al trasladarse
y no se comprenden ni en las pequeñas cosas
ahora sé: ya no tenemos amo.
Miro obstinadamente y hacia delante, aglomeración en la historia
y vacío en la ciencia y las leyendas:
todas las totalidades se desmoronan, porque ya no hay amo.
Ya nadie sabe que es el bien y que es el mal,
los hábitos se trituran, la muerte aterroriza a la gente:
en silencio saben: ya no conocen un amo.
Los niños empezaron a crecer rápido y amarse
como yuyos venenosos y salvajes, porque no está
el amo. Alguien suavemente desató
la música, todos los demás borrachos
la taparon con gritos, porque ya no conocen el temor
al amo. Una joven en el rincón derecho
me mira, otra llega del lado izquierdo
y de pronto hay una multitud de gente libertina
como si ya no hubiera mandamientos y prohibiciones,
sobre nosotros rumorea el viento y el mundo
se vuelve al revés, las corzas corren por nuestras
sombras, los peces atraviesan veloces nuestras vallas,
ya no está el amo.

EN LA PUERTA DE LA NOCHE

La madre a la hija de noche 
cuando parte
linda y pulcra
la madre a la hija en la puerta
para detenerla...
la madre a la hija en la puerta de noche
para detenerla y decirle...
para darle el mensaje de antaño
la madre a la hija en la puerta de noche
el mensaje de tiempos antiguos y hoy vergonzante
y por eso se le hace un nudo en la garganta y no le salen las palabras
y no puede decir la única frase salvadora
como ninguna madre pudo
ninguna madre a la hija en la puerta de noche.
a la hija y a sus crías
porque la hija volverá
volverá cambiada
volverá con su fruto,
también a ella alguna vez se le cerrará la garganta
y a su hija y a la hija de la hija
en la puerta de noche...

DEL AMOR

Debés ser lo más simple posible
esa es la entereza perfecta
cuando sos fresco y nuevo
bien sabés que todo es pobre
menos el silencioso acto de amar.
Las fuerzas me llegan de las raíces amargas
y de las ceremonias de la tierra invisiblemente profundas,
donde todos estamos en casa y estamos ahora
solo en un corto y alegre viaje.
Amar es el acto más completo del hombre,
solo podés cumplirlo como un ser vivo
dispuesto para el viaje inesperado,
todas las otras maneras son logros ficticios.
Todo lo demás es una fuerza mentirosa y aparente.
Solo en el acto de amar nos purificamos
para el futuro y nos preparamos
para la vida del espíritu. Por eso
las jóvenes bellas conocen el desdeño
y son en el amor alegremente indolentes.
Bajo las estrellas hay justo espacio 
para el acto de amor completo. Vayamos en paz
hacia la noche desconocida y fértil.

EL POEMA DEL TIEMPO

Dicen: el tiempo del poema declina, 
el hombre vendió lo que le sobraba, 
cansa conseguir lo que falta, 
el miedo a la muerte destruye 
una poética tras otra, 
lo que escribimos, son solo signos, 
solo el loco es, lo que no es. 

Todos estamos en un espacio agotado. 
El tiempo declina y vuelve a surgir. 
Cada tema es milagroso. 
Cada desorden es remedio. 
La fuerza y la inquietud no cesan. 
El hogar partió hacia el extranjero 
como una joven frente al espejo, 
que se alegró al ver su rostro; 
el mar es inmensamente profundo. 

Ahora estoy volviendo, querida mía. 
Resplandecen las primicias en la mano de la jardinera. 
Su gesto se renueva siempre. 
La copio en el tatuaje 
de todo lo que está vivo y pierdo el miedo. 
De las siete heridas de la sagrada locura 
se desprende una embriaguez increíble del lenguaje. 
Me marcho hacia las regiones salvajes. 
Convertí todos mis campos en tierras baldías. 
La reina copula incesantemente. 
Me van a reconocer por los pies descalzos 
y por el sueño profundo sobre la montaña, 
que se fue con el profeta.


FRANCE PRESEREN

Vrba-Eslovenia, 1800 - Kranj, 1849

BRINDIS

La vendimia, amigos
para animar nuestras venas
nos trae un dulce vino
que pecho y ojos alegra
que apaga
las penas
y enciende la esperanza!

Vivan todos los pueblos
que ver el día anhelan,
brille el brillante sol,
que ponga fin a las guerras,
sean libres
los hombres,
con el prójimo apacibles!

Traducción de Juan Octavio Prenz.

Me dejo llevar a un malestar oscuro y dolor.
¿Adónde ahora?, me preguntas, y preguntas de nuevo.
Pregunta a los caballos salvajes del mar,
La compañía salvaje de las nubes pasajeras,
barriendo las llanuras de tierra y cielo.
Ni una de ellas podría responder adónde,
o guiarme lejos de mi desespero.
Pero esto lo sé más allá de conjeturas -
ya jamás contemplaré sus ojos;
la tierra aún no contiene escondite
donde poder olvidar su cara.

Traducido por Elia Varela Serra

A los eslovenos va esta corona,
Memoria de mis penas y tu fama.
Injertaron brotes frescos de su alma,
Jubilosas rosas de dulces loas.

Usan venir de donde el sol no aflora,
Lejos de cielos y brisas lozanas
Incautas, de duras rocas cercadas,
Ardidos vientos donde el frío mora.

Por alimento tienen los suspiros,
Rigor les dieron para crecer tristes,
Impía, la violencia las ha destruido.

¡Mira sus flores marchitas e inertes,
Inspíralas con tu mirar tranquilo,
Crecerá una flor más bella y ardiente!

(Traducción: Juan Octavio Prenz)