RICARDO RUZ ZAÑARTU




Chile, 1944-1979

CONFIESO CAMARADAS

Confieso que he luchado 
y alcé los puños iracundo. 
Confieso que guié los pasos, 
al horizonte enrojecido.

Confieso 
que alcé los ojos, 
cogí la mano, 
cogí la piedra, 
cogí el arma abandonada. 
Confieso 
que fui camarada 
de horas tremendas, 
y espalda con espaldas 
demandamos al destino.

Confieso 
que canté victorias, 
lloré derrotas, 
y alcé la voz del compañero caído.

Confieso que he luchado, 
que he creído, 
que he cantado.

Confieso que tenido 
izado mi corazón al cielo. 
Confieso que tensé los nervios 
y disparé la flecha

Confieso que un niño 
murió en mis sueños

Confieso que he sido un hombre, 
> que he odiado y he temido, 
que he amado y he muerto, 
que estoy vivo y estoy luchando.

Confieso que tengo 
el corazón encallecido, 
anciana mis sienes, 
y serena la frente. 
Confieso que la vida fue una lucha 
y que la lucha es mi vida. 

Confieso que así 
las manos extendidas 
y alcé en mis brazos 
un niño solitario 
Del ausente compañero 
besé la frente de la madre 
y fui su hijo >
y fue mi madre

Confieso que tengo 
las manos empuñadas, 
tensos los nervios 
y crispado el corazón. 

He caminado 
los senderos de la lucha, 
la primavera florida, los cielos azules, 
el himno de las voces juveniles, 
una pared rayada, un discurso encendido 
y un tumulto de corazones jóvenes avanzando

Tengo la impaciencia 
de una espera de años, 
y alzo 
todas las banderas 
por mi mano.



AQUÍ ESTOY... AQUÍ ME QUEDO

Aquí estoy… aquí me quedo… 
abofeteó el sol a mis ojos, 
repentino 
y quebró el arco iris de la ilusión desfigurada… 
Aquí estoy… aquí me quedo… 
Nadie me espera en las ciudades nevadas, 
ni espero nada… ni en los trópicos de sol intenso 
ni en los pueblos de lenguas extrañas, 
aquí tengo mi lucha 
y mis manos encadenadas 
aquí la mirada fiera 
el ceño de mis ojos 
y las manos empuñadas…
Aquí estoy… aquí me quedo… 
con mi lucha y mi pueblo, 
con mis muertos
pues mi lucha es nuestra lucha 
y no estoy solo ni tengo miedo. 
He visto sus lanzas 
y conozco sus matanzas. 
me matarán en el idioma nuestro… 
y mi último grito será de batalla… 
Aquí estoy… de aquí no me muevo… 
se derruirán los muros blanqueados 
y sus barrotes agitarán nuestras manos… 
Aquí estoy… aquí me muero… 
tengo una pluma en mis manos 
en mi corazón un verso. 
Tengo una consigna en mi boca 
y mis manos empuñadas. 
Tengo mis muertos conmigo, 
y a mi pueblo tengo… 
Aquí estoy… aquí me quedo… 
nada me espera lejos, 
no me espera nada… 
Case con la lucha mi destino 
y con la sangre… mi esperanza…

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