HUMBERTO DÍAZ CASANUEVA


Santiago de Chile, 1906 - 1992


LOS PENITENCIALES
(fragmento)

Es tan triste
morir
sin que me expliquen
el rumbo de las aves ciegas
la cansada semejanza que me
invade
la infinita madurez del fruto
vano
La luz que tiento es un vaso
de sangre
en que cuaja el día
La muerte
una pedrada adentro
una serpiente de Dos Pechos
erguida por mis flautas

Por qué esta usura en medio
de las postrimerías?
Esta carencia
cuando el instante asoma
como un trozo de perfil
más dilatado?
Sólo preservo el curso
de mis labios
Sólo alabo el delito
de mi insignificancia

Por qué este apuro por
tragarme el mar
despeinar coronas inmensas
acribillarme de tristes
langostas?

En mi calabozo muevo la
silla
en que queda carne

Sé que siendo dejo de ser
y paso
y queda el cáliz del vino
evaporado

Cuál es la dimensíon herida
en que agiganto
mi pálida figura?

LA APARICION
(fragmento)

Tengo hambre
hambre demente en la boca
en el chasquido del Ojo
en los pies
febricitantes

Sostenedme
porque tambaleo en mi imagen
crepita el grito
el tacto oprime lo yermo

Me está punzando la piedra
que da luna
luna
¡Oh adentro de mí!
Quemadura del león que me dilata

Vienen días inconclusos
no obstante
la llaga es noble y azulada
Me dan ganas de besar gaviotas

Insomne
lleno de una oscura certidumbre
extiendo
la fugaz piel de leopardo
sobre la cama

Así cubro el purísimo fulgor de una
aparición
tan súbita
tan milagrosamente cierta
tan hecha de latidos
en el pánico
de lo demasiado hermoso

 —

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