MIGUEL PIZARRO ZAMBRANO



Alájar (Huelva) España, 1897-Nueva York, 1956. 

Dime por qué huyes de mí 
Con amor aún en la boca, 
¡ay Casandra, junco, fábula, 
verso sin posible glosa! 

¿No clama tu pecho, el mío,
necesidad, sangre sola,
corazón a corazón,
sin más pozo que tu boca
sin más agua que tu lengua
sin más pan que tus palomas,
suave ligazón extrema? 

“¿Cómo no salir de mí
si dentro estás sin salida?
Si te vas con noche oscura,
Mañana estaré vacía,
Ya no hallaré yo el camino
Que me conduce a mí misma
Por tus labios y mi boca.”
El cielo, negra guarida.
¡Ay, las cosas sin remedio
qué malas de contar, niña!

(Dedicada a María Zambrano)

EL LOTO DE KITANO

El loto en el lodazal
fugitivo de su cieno.
Silencio.
No se me acaba el sentir
de adentro.

El corazón que me late,
el tiempo
El agua del olvido,
recuerdo.

La pena que me limpia,
anhelo.
El barro de mi carne,
el suelo
de un sueño.

El loto en el lodazal,
ya distante de su cieno,
tan alto y blanco,
puro y sereno.
Silencio.

Op. cit, p. 132. El lector interesado podrá encontrarlo también en
PIZARRO, Miguel: Poesía reunida (Bca. de la Huebra, 2005).

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