IGNACIO RIVERA PODESTÁ


Cádiz-España, 2010

SONETO DE LA ESPERA


Te Fuiste de repente, sin motivo,
Luz, con la sombra, alondra, con el viento.
Como se pierde un beso fugitivo
Me robaste la paz y hasta el aliento.

Tú lo sabes, muchacha, cuando escribo
Sólo hablo de ti, de lo que siento,
Y vivo en tu recuerdo y me desvivo
Aguardando la brisa de tu acento.

La esperanza en vilo se me abrasa
Mirando por la tierra y por el mar.
¡Vuelve, mi amor, si vuelves por derecho!

Siempre tendrás la puerta de mi casa
Y la del corazón también de par
En par, por si regresas a mi pecho.

TRAVESÍA

Pones, leve, tu mano por mi cara
Rozándome los labios, indecisa,
Tibia paloma hermana de la brisa
Va de la boca al cuello, aquí se para

Tímidamente aún, tal si dudara
Su dulce itinerario y se desliza
Entre la piel –el alma-y la camisa
(que no se pare, no. Si se parara…)

Para seguir buscando torso abajo
En su tenaz avance el breve atajo
Donde la sangre, fiel, se impacientaba

Al sostenido vuelo de la mano
-ya no sé si paloma o si milano-
Hasta encontrar, al fin, lo que buscaba.

VILLANCICO PARA EL NIÑO POBRE
A José Repiso Moyano 

Esta noche que el mundo
canta que canta,
tú lloras, niño pobre,
tu Nochemala.
Hieren tu cuerpo
con cuchillos de frío
ángeles negros.
A veces siento,
al mirarme en tus ojos,
remordimientos.
Hielan tus manos,
con cristales de nieve,
ángeles malos.
Pobre niño pobre,
sin calor de nadie,
pájaro indefenso,
juguete del aire,
con la vida rota,
tirado en la calle.
Con cuánta pena
yo canto, niño pobre,
tu Nochebuena.
Coged sus manos
y cubridlas de besos,
ángeles blancos.
Bajad del cielo
y cubridle de plumas,
ángeles buenos.

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