ENRIQUE SIERRA VALENZUELA



Adra-España, 1845-1880

EL PINO Y SU RAíZ 

…Al verse en una fuente
Decía un pino así:
¡Qué hermosa ramas tengo!
Que talla tan gentil!
¿A qué árbol dio natura
Bellezas como a mí?
Yo vivo siempre verde
Y en un perenne abril!
Hablando de este modo
Miró que junto a sí
Su delgadez extrema
Ostraba una raíz.
¡Cómo te atreves, dijo
Necia, a acercarte a mí!
¿Acaso con mis galas
Quisieras competir?...
A fe que no pretendo;
No soy tan baladí.
Más sepa el orgulloso 
Que yo soy su razí;
Y que esas verdes ramas
Y cuerpo tan gentil
Yo soy quien alimento.
Sabed, don pino, en fin
Que todo cuanto sois
Me lo debéis a mí
Calló el hermoso pino
Bajando la cerviz
Y no volvió a mofarse
De la raicilla ruin
Árbol gigante, el Rey
Señor es del pénsil;
Más nunca olvidar debe,
Que el pueblo es su raíz.

ANACREÓNTICA

Hallábame escondido
Detrás de unos rosales,
Mirando si hacia el lazo
Que yo oculté con arte
A orillas de la fuente
Venían las torcaces,
Cuando mis pastorcillas
Se acerca rozagante,
Y, al allegar sus labios del
Agua a los cristales
Su breve pie prendido
Quedóse entre el follaje



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