EMETERIO GUTIÉRREZ ALBELO

Icod de los Vinos, Tenerife, 1905 - Santa Cruz de Tenerife, 1969

ARQUEOLOGÍA SENTIMENTAL

a Pedro García Cabrera

Un viejo libro de hojas secas
que, de repente, se abrió el solo
acordeón de tristeza:
y de él saltaron estos versos,
estos versos de entonces ... ¿los recuerdas?
mi discípula de fisiólogía
me dice -¡cuán delgada estoy!-,
con una voz de pájaro.
y añade:
-casi podría
contarme
todos los huesos de este garabato.

oh deja esa tarea para mí.
déjame repasarlos,
uno a uno,
con mis labios.

como dos caracoles, lentamente, por el dulce edificio.
desde la base hasta el tejado.
(un viejo libro de hojas secas,
que, de repente, se abrió él solo,
acordeón de tristeza)

LA CITA
a Oscar Dominguez

en el jardín abandonado,
que llora un emigrar
de risas y de pájaros,
te doy la última cita verdadera,
solemne y destocado.
y acuden, de repente, tus zapatos
(tus zapatos de ante del 35, negros),
en un vals postrimer, desorientado.
tus medias grises, llenas de aire
y besos deshojados:
la una,
sobre esa fría losa, se está deshilachando;
la otra viene dando saltos,
recordando
la pierna electrizada de los grandes momentos,
biela de gracia y de locura
sobre la patinette del raid mágico.
acuden tus collares,
deshaciéndose en lágrimas sonoras
sobre el tazón de mármol.
tus anillos cegantes, tus pulseras nerviosas,
en un girar de ahogo rápido.
acude tu uniforme negro y blanco de colegiala,
sobre un lecho de césped, estirado.
el secretaire de tu abriguillo cálido.
tus guantes en el aire desmayados.
(tan sólo, tú, no acudes, escondida
en el foso del lívido escenario).

LO INEVITABLE
a Domingo López Torres

te quería salvar
a través de ruinosas galerías
y de empolvados muebles.
pero una ronda inmunda de voces apremiantes
te cercaba.
y entonces...
sorda y ciega -ya-
tiritando entre las llamas del espanto,
te lanzaste por los sombríos corredores.
inútilmente, me abracé a tus piernas.
en un delirio turbio, viscoso, acelerado,
te escurrías de garras
y de dientes.
huiste. Sin remedio.
sin presentir siquiera
la monstruosa constelación de arañas peludas,
que, sin cesar de florecer,
te acechaba en los últimos pasillos.

(al regresar, vi solo
-¡imago! ¡imago! ¡imago!-
una confusa pleamar de hormigas
Arrastrando el cadáver de una novia.)

ENIGMA DEL INVITADO
a Agustín Espinosa

el invitado sin llegar.
ay, y la mesa puesta.
y el hambre.
con sus lívidas teclas.
y el techo de la cueva,
que se va hundiendo a toda prisa,
sobre nuestras cabezas.
y que, al fin, nos aplasta contra el suelo
de humeantes colillas, salivazos,
y manchones de cera.
el invitado, ay, el invitado.
el invitado que no llega.
y unos senos cortados que florecen
al fondo, sobre una bandeja.
(llegó, por fin, el invitado.
con sus zapatos de charol
y su blanca pechera.)

LA VENUS APUNTALADA
a Carlos Pestana

ni tus ojos enormes, de paraíso y de aquelarre,
que, de repente se encogieron
detrás del garabato de los impertinentes.
ni tus tacones inseguros de oca enferma.
ni tu pulmón izquierdo, blando pichón acribillado
por las descargas más crueles.
ni tu extirpado riñón que subió al cielo
y está sentado a la diestra de la luna.
nada. nada. tan solo,
el cartel gritador de las mil libras,
el cartel afrentoso del triunfo.
y el ladrar de los canes macilentos
en pos de epitalámicos faldones...
eso sólo.
eso sólo, dios mío,
me hizo huir -de espaldas-
en angustioso velocípedo.

GRITOS

a Eduardo Westerdahl

gritos.
gritos por todos lados.
la rosa de los vientos
deshojando
-en chirridos-
sus pétalos metáñicos.
gritos.
gritos por todos lados.
catapulta de gritos
derribando
la cuidad de violines enguatados.
gritos.
gritos por todos lados.
y yo en huida de terror.
cayendo. levantándome.
y, entre una lluvia de puñales agrios,
tendido, al fin.
inerte.
acribillado.

(de súbito,
una mujer envuelta en llamas amarillas,
se asomó, dando gritos,
a unos balcones altos.)

FOTO VELADA
un ángel sin usar de cinelandia,
sobre la punta de la nariz,
te coloca unas gafas.
te tuerce los tacones y te arruga las medias.
te afila un moño alto y un sombrerín de paja.
te cuelga de los hombros una bata
azul
de colegiala.
pero de pronto, saltas.
y a la bebé daniels de dos minutos,
en un rincón la dejas olvidada.
entonces,
una piscina ávida
te absorbe como un maillot azul y grana.
repiquetean tus zapatos
un charlestón absurdo sobre nuestros costados. 
tu boca de champaña
se nos suelta a cantar coplas saladas:
-los buzos se han cortado
sus bigotes, 
y mi gorrito americano 
tuvo ayer tarde un parto de bombones.-
tu garganta
se quiebra en una risotada
por la que se santigua
una ciudad de lúgubres campanas.
y tus ojos de vaca,
de laguna
cálida,
reflejan un paisaje de cigarrillos
y teclas deshojadas

APUNTES PARA UN RETRAT0
a Agustín Espinosa

I

delgado.
delgado, de verdad. afiladísimo.
siempre, siempre, clavado.

II

la rueda en loco giro.
pero siempre en su eje.
pero siempre en su sitio.

III

en la siniestra mano,
un pajarillo
disecado.
en la diestra mil juguetes.
enrollados.
en el meollo, erguido.
un banderín mágico.
y en el corazón ... no digo.
se prohíbe nombrarlo.

FILM VAMPIRESCO
a Domingo Pérez Minik

tus ojos de joan crawford
yo los hice más grandes, más grandes, todavía.
con qué bisturíes te dilataré los párpados.
y tus ojos se abrían y se abrían;
desmesurados,
en un "crescendo" blanco.
de tal forma,
que llegaron a ser dos grandes huevos
de abandono y espanto.

(y tú, ausente, intocada.
sin presentir siquiera
el horroroso crimen cometido
a dos metros escasos.)

ZUMO DE CHARLOT
a Luis Ortiz Rosales

charlot, paseando
-vacilante-
sobre una rúa empedrada de chisteras,
y de guerreros cascos
con los zapatos llenos de agujeros, llenos de dólares, llenos de clavos.
trepando
hasta el grifo helado
de una botella de agua de selz,
que vomita luceros triturados,
desabridos,
recién quemados.
pero él cae, embriagado.
de mail cosas.
-cock-tail cósmico, trágico-
sobre cristales de champaña,
en un lecho burlado
charlot, pescando,
con su cabeza de bastón elástico,
a la orilla de un río de hojalata,
una sirena... de auto,
asesino de soñadores y de gatos.
¡charlot, charlot, charlot! charlot, clavado
-faro triste-
en el eje de un mundo de sombra y de fracaso.

http://fernando-sabido-sanchez.blo

No hay comentarios:

Publicar un comentario