MAX ERHMANN



Estados Unidos, 1872-1945

DESIDERATA

Camina plácido entre el ruido y la prisa y piensa 
en la paz que se puede encontrar en el silencio. 
En cuanto te sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. 
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; 
también ellos tienen su propia historia. 
Esquiva a las personas agresivas y ruidosas, pues son un fastidio para el espíritu. 
Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, 
pues siempre habrá personas mas grandes y mas pequeñas que tú. 
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. 
Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, 
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar del tiempo. 
Se cauto en los negocios, el mundo esta lleno de engaños; 
mas no dejes que esto te deje ciego para la virtud que existe. 
Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, 
y por doquier la vida esta llena de heroísmo. 
Se sincero contigo mismo. En especial, no finjas el afecto; 
tampoco seas cínico en cuanto al amor; pues en medio de todas las arideces y desengaños, 
es perenne como la hierba. 
Acata dócilmente el consejo de los años, y abandona con donaire las cosas de la juventud. 
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas, 
pero no te afligas imaginando fantasmas. 
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. 
Sobre una sana disciplina se benigno contigo mismo. 
Tú eres una criatura del universo, 
no menos que las árboles y las estrellas; tienes derecho a existir. 
Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera. 
Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de El, 
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones. 
Coserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. 
Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. 
Sé alegre. Esfuérzate por ser feliz. 

TODOS SOMOS BARCOS

Cargados con experiencia de vida, 
memorias de trabajo, buenos tiempos y pesares, 
cada uno con su carga especial; 
y es nuestro común destino 
mostrar las marcas del viaje, 
aquí una proa astillada, allí un codaje emparchado, 
y cada casco ennegrecido 
por el incesante apaleo de las incansables olas. 

Ojala seamos agradecidos por buenos tiempos y mares apacibles, 
y en tiempos de tormenta tener el coraje 
y la paciencia que caracteriza a todo buen navegante; 
y, sobre todo, ojalá tengamos la alentadora esperanza de gozosos encuentros, 
cuando nuestro barco finalmente tire su ancla en el agua quieta de la eterna bahia. 

Este poema y Desiderata es lo que podemos encontrar de este abogado indiano en Internet en español. Parece que su obra poética no fue extensa. 

Nota: Algunos siguen pensando que Desiderata es una obra anónima hallada en la iglesia de Saint Paul (Baltimore) y no de Ehrmann – el poema fue registrado por su viuda, después de la muerte de éste-



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