JAMES AGEE


Knoxville-Tennessee (Estados Unidos), 1909- Nueva York, 1955


DOMINGO: ALREDEDOR DE KNOXVILLE, TENN.

Allí, en la temprana y frugal primavera, florece el cornejo.

Desenvueltos, en el amistoso aire dominical
entre los rojos zarzales, junto al paredón del río,
empleados y sus elegidas emparejan.

Prosperan por allí, no cerca, lavados por charrales y 
juníperos,
el ford V ocho corriendo con el chevrolet.

No pueden perturbarla:

Sus pechos, sacados fuera del provisto encaje,
yacen como en un lago quieto;
y en la boca de él ella revienta su dulzura:

¡Oh, ola los levanta!

No son ellos de los pájaros. Tanta inocencia
únicamente a reventar nos trae.
No son las de ellos palabras felices.
Nosotros los humanos no tenemos esperanza.
Nuestros goces más tiernos más nos obligan.

Ninguna cadena corta tanto hasta el hueso; y la seda más
dulce sutilmente estrangula.
Cómo termina esto que ahora place el amor acabado,
en cocinas, reyertas en la cama, silencios, páginas
femeninas,
angustias del corazón ante puertas con letras doradas,
carne rancia, cuellos duros, agonía en corredores
antisépticos,
nalgueadas, reproches, viajes de pesca, jugos de naranja,
pólizas, incapacidad, un chevrolet,
escarnio de los hijos, amable desprecio mutuo,
correcciones a gritos de sílabas comidas,
bolsas de agua caliente, piedras en la vesícula,
caídas de la escalera, anticuadas nochebuenas,
sospechas de robo, arreglos con la Funeraria efectuados
por yernos,
cuartuchos bajo los caballetes de bungalós de ladrillo,
el vaso hecho pedazos, la mirada cruzada entre la hija y
su marido,
el cuerpo vacío en la cama solitaria
y, en el vacío pórtico de concreto, cenizas aventadas
nietos paseando el traicionero sol

y ahora, en los gratos desvencijados anaqueles del horror
oh Dios enseña, oh Dios ciega estos niños.

LÍRICAS

No queda duda. Suficiente engaño.
Ya ahora sé que no me amas.
Ya ahora sabes que no te amo.
Ya ahora sabemos que no nos amamos.
No más duda. No más engaño.

Hay todavía sin embargo piedad entre nosotros
y los tiempos mejores son aún tan frescos como verdaderos.
El perro vuelve. Y tú a mí. Y yo a ti.
Y somos cobardemente tiernos del más cruel modo,
sintiendo el precipicio desmoronarse a nuestros pies
y sabiendo perdido el equilibrio, sonreímos, y nos quedamos
un poco más, moviendo nuestros brazos desesperadamente
como molinos.
*
Yo vagaba con mi novia llorando por alegría
contra su lado apretado caminando y los dos abrazados
a través de la brillante áspera lluvia que el tiempo cambia
blanca sobre el aire caído que mi caída
la caída muchacha su tumba borra.

A WALKER EVANS

Contra el tiempo y los daños del cerebro 
Afila y calibra. Aún no del todo 
Pero sí en alguna parte arbitrada 
Ordena la fachada del lánguido verano 

Espías moviéndose con delicadeza entre el enemigo 
Los hijos menores, los necios 
Apartan un poco los dialectos y las pieles manchadas de locura 
Fingida, 
Señalan ambiguamente y engañan al centinela eludido. 

Edgar, llorando de piedad, a la repisa de aquel risco pálido, 
Lleva a su padre ciego y describe un poco, 
Mírale, despierto a medias, caído entre pequeñas flores silvestres 
Pero, desapercibido, retírate. 

Aún no es aquella hora desnuda cuando, armados 
Desechado el disfraz, desafiamos al enemigo cara a cara. 
Todavía , compañero, corren las bestias y destruyen el cielo 
Todavía cautivo esta el rey viejo y bravío. 




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