HENRY MILLER


Nueva York-Estados Unidos, 1891 - Los Ángeles, California, de junio de 1980

RICHIE
 


Ella se apoyaba en la verja de hierro
junto a la puerta
y el viento ceñía su fino vestido
alrededor de sus piernas
Toda luz y gracia
casta
seductora
con las trenzas doradas
y los ojos verde mar
Siempre silenciosa
siempre seráfica
Cimbreada por el viento
oscilaba de adelante atrás
como un joven sauce
Sus senos
dos hemisferios núbiles
y la pequeña mata
que ornaba su pubis
extraordinarios, vivos,
encaraban el viento
como el contorno arqueado
de una proa de barco
De vez en cuando
el viento alzaba su falta
y nos quedábamos sin aliento
percibiendo
la carne lechosa por encima de sus rodillas.

Traducción de Miguel Hernández Sola

AL BORDE DEL AGUA


La gente en su soledad
en su sueño de amor
o en su falta de amor
baja siempre
al borde del agua
por la noche
Su flujo apacigua el espíritu quebrado
torturado del hombre
Sus pensamientos se mezclan dulcemente
con la corriente
y abandonan el cuerpo
a la tranquilidad.
El agua es la gran amiga
del espíritu
su consoladora
la que aporta la paz

Fluir
fluir
fluir siempre
Arrojad un palo
y se va
arrastrado hacia las grandes entrañas
Arrojad un cadáver
y se va
arrastrado mar adentro
Arrojad vuestra pena
vuestro pesar
vuestro tormento
el agua arrastra todo
Nada más que fluyendo
sin fin ni tregua

El río jamás dice no
al hombre
Acepta todo
imparcialmente
con serenidad
Es el mantenedor del movimiento
Dice sí, sí, sí
todo el tiempo
Dice sí
incluso cuando se pierde en el mar
en torbellinos sin fin

Traducción de Miguel Hernández Sola

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