EDWARD ARLINGTON ROBINSON


Head Tide- Maine-Estados Unidos, 1869 - Nueva York, 1935

EL JARDIN


Hay un jardín sin cerca muy crecido 
Con semillas y flores y todo tipo de hojas; 
Y una vez, entre las rosas y las poleas acanaladas, 
El jardinero y yo estuvimos solos. 
El me guió hasta la figura donde yo había lanzado 
El hinojo de mis días en tierra infértil, 
Y en la anarquía de malas hierbas afligidas encontré
El fruto de una vida que era mi propia existencia. 

Mi vida! Ah, sí, ahí estaba mi vida, sin duda! 
Y ahí estaban todas las vidas de la humanidad; 
Y era como un libro que podía leer, 
Con cada hoja, milagrosamente suscrita, 
Volteándose a sí misma de la semilla eterna del pensamiento, 
Arraigada por el amor en el jardín de la mente de Dios. 

de Poemas escogidos 

QUERIDOS AMIGOS

Queridos amigos, no me reprochéis lo que hago, 
Ni me aconsejéis, ni me compadezcáis; ni me digáis 
Que estoy desperdiciando la mitad de mi vida 
Por un trabajo errático que sólo los tontos persiguen. 
Y si mis burbujas son muy pequeñas para vosotros, 
Alentar vuestras propias esferas mayores: los juegos en que participamos 
Para satisfacer los fragmentados minutos del día, 
Los buenos objetivos son los que se leen a través del espíritu. 

Y aquellos que lo perciban se dotarán de una habilidad astuta; 
Y una cierta y despreciable renuncia escasamente fértil, 
Alabar exactamente aquello que deploran, 
Así que, amigos (queridos amigos), recordad, si podéis, 
La vergüenza que gané por cantar es inseparablemente mía, 
El oro que perdí por soñar es todo vuestro. 

de Los hijos de la noche

RICHARD CORY
Siempre que Richard Cory bajaba a la ciudad
nosotros lo mirábamos pasar desde la acera:
él era un caballero de pies a coronilla,
gustoso de lo limpio y regiamente enjuto.

Y él estaba siempre compuesto con sosiego,
y era siempre humano cuando hablaba;
mas agitaba pulsos al decir los buenos días
y resplandecía cuando andaba.

Y sí que era rico, más rico que los reyes,
y admirablemente triunfaba en cada gracia.
En fin, nosotros nos creímos que era todo
para soñar que estábamos viviendo en su lugar.

Seguimos trabajando y esperando alguna luz,
vivíamos sin carne y maldecíamos el pan,
y en una calma noche de verano, Richard Cory
fue a casa y se metió un balazo en la cabeza.

DEMASIADO CAFÉ
Juntas en infinita sombra
Desafían la invencible aurora,
La Medida que nunca se hizo,
La Línea que nunca se trazó.

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