ANNE SPENCER



Virginia- Estados Unidos, 1882-1975

CARTA A MI HERMANA
 


Para una mujer es peligroso desafiar a los dioses;
Burlarse de ellos con la puntita de la lengua,
pavonearse bajo la debilidad de la mera humanidad
o dibujar una línea desafiándolos a cruzarla;
Ellos poseen el rayo destructor,
aguas que anegan, miedos que atormentan
y la ira de los pecados rojos.

Oh, pero mucho peor todavía es si tú pinchas tímidamente
Evítalo de cualquier manera, ni te arrodilles ni reces,
Sé amable, suda gotas de agonía, 
Deja que tu breve cuerpo se apoye en tu débil juventud;
Si tienes belleza como si no, si eres célibe
Como si tienes los votos, los dioses son Lo Supremo
Que arrasan una y otra vez (que acaban con todo… Con todo)

Esto es lo que harás:
Cierra tu corazón y, después, sigilosamente,
Por miedo a que ellos vean en su interior,
No enciendas lámparas cuando la oscuridad caiga
Ni levantes las persianas cuando amanezca,
Jadeante debe ser tu aliento cuando acometan.
Si murieras y los desafiaras negarías
A los dioses su divertido endiosamiento.


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