RENÉ DÁVALOS

Foto: De der.a Izq. de pie  el 2ª René Dávalos


Asunción- Paraguay, 1945-1968

AL HERMANO

Juntos nacimos de una misma suerte caída en el camino

desde tempranos días las mismas madrugadas quemaron
nuestros ojos
y una sangre igual entre las venas mudas
puso la misma vida junto a la misma suerte.
Nuestros rostros iguales batidos por tormentas
frente a la misma angustia parecían espejos.
Mas de repente, hermano, cuando quiero exclamarte:
¡Sé que me escuchas; tu corazón me basta!
Busco tu nombre, la más alta nostalgia
y él es una sombra silenciosa y trágica.
Torno entonces hacia adentro la mirada
para buscar en mí las señas de tu alma
ordeno con afán las palabras, las letras
porque no quiero abatirme en esta soledad
donde las sombras hablan y yo no puedo hablarles.
Trato de ver tu indescifrable nombre
aquel mío también con el que puedo hablarte
y los ojos rebotan
sobre la piel tendida como abismo.
¡Hermano, la realidad destella!
¡Y preciso tu voz para tocarla!
¡Hermano, qué espantoso es querer contarte
la angustiante realidad, la plena luz
si eres el que nunca escuchará mi voz
ni llorará mi muerte!

(De: Rubén Bareiro Saguier y Carlos Villagra Marsal, Poésie Paraguayenne de XXe. Siècle, 1990)

No hay comentarios:

Publicar un comentario