JULIO CORREA



Asunción (Paraguay) 1890-Luque, 1953



PARTO


Es el dolor de todos
la angustia cotidiana
de vivir oprimidos.
La guardia pretoriana
-cáfila de bandidos-
veja, atropella y encarcela
y atentamente vela
por la vida maldita de un gobierno
que anhela ser eterno
cilicio, cruz, baldón
y vampiro que chupa el corazón
inmenso de la raza
más noble y más valiente.
El azote, el puñal y la mordaza
y la befa inclemente,
la cárcel, el destierro y el insulto
y los asesinados boyando entre el tumulto
de las olas del río
-crimen horrendamente impío-,
concreción espantosa de la malignidad
que el dolor al pueblo tiene harto
y es nada más que el gran dolor del parto
y está por nacer la libertad.

ROMANCE DEL NIÑO ASESINADO

Todo ensangrentado, como un Jesucristo,
por ser todo un hombre
frente a los esbirros
de la tiranía,
han muerto a aquel niño.

Después de arrancarle
los dientes en frío,
le despedazaron
la cabeza a tiros.

Y de sus puñales
mellaron los filos
clavando su pecho
los cuatro asesinos.

Detrás de un cadáver,
camino del río,
manchados de sangre
van cuatro bandidos.

MADRE

Tu destino es un caos
abierto como un foso
y hacen falta más muertos
que te colmen de gloria.
Como una prostituta
de mano en mano pasas
sin encontrarte con el macho
que te haga parir la libertad.
Sensuales y sucios de egoísmo
te salen al encuentro
y maculan tu cuerpo de madre
en un ludibrio baboso de ignorancia.
Patria, no desesperes,
aún tienes muchos hijos
cuyos rostros se tiñen de vergüenza
y están vibrando en cóleras terribles
que algún día han de hacerse puñaladas.

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