VERMINIO SERVETTO



San Fernando-Buenos Aires (Argentina) 1885 - 1963


SOMBRAS
Tango 1924

Esperanza de mi vida,

mujer casta de mi ensueño,
no olvides que soy el dueño
de tu sensible pasión;
no dejes mi alma transida,
no des hiel al corazón
dadme aquel mundo risueño
que con dolor nos separa
y la caricia cara
de mi única ilusión.


Penas

tejiendo vives,
siembras
martirio cruel,
llanto
será tu risa
cuando en el abismo oscuro
gimas con él.
Honda
será la angustia
cuando
en tu corazón
sientas
los desencantos
y te hundas en las sombras,
sin ilusión.

Despreciad la vida triste

de fatídica alegría
si conservas todavía
de mi cariño el calor.
Aún te adoro, no te hundiste
en las sombras del dolor:
sólo quiero que seas mía
¿por qué aumentás mis desvelos,
no ves que siento celos
si dudas de mi amor?


MADRE

Tango 1922

Yo viví, desorientado,

yo soñé no sé qué mundo,
yo me hundí en el mar profundo
con delirante afán de loca juventud.


Me atraían los placeres,

un abismo las mujeres.
Ya sin madre ni deberes
sin amor ni gratitud.


Madre...

Las tristezas me abatían
y lloraba sin tu amor.
Cuando en la noche me hundía
de mi profundo dolor.
Madre...
No hay cariño más sublime
ni más santo para mí;
los desengaños redimen
y a los recuerdos del alma volví.

Yo maté mis ilusiones,

yo amargué mi propia vida,
yo sentí en el alma herida
el dardo del dolor que el vicio me dejó.
Desde entonces penas lloro
y sólo el cariño imploro
de mi madre a quien adoro
y mis desvíos sintió.


POBRES FLORES

Tango

Flores mías, están mustias allá en el jardín querido;

simbolizan el olvido en su amarga soledad.
A su dueña la engañaron con halagos traicioneros,
los llamados caballeros de la oscura sociedad.


Me venció la ilusión y quería vivir

los placeres sombríos de incógnito amor
y por eso quedaron marchitas mis flores,
las pobres aquellas de un tiempo mejor...


Desde entonces mis glorias murieron,

y las sombras hundieron mi bien
las auroras de novia se fueron
llorando recuerdos de mi único Edén.

Pobres flores, flores mías, adornan jardín ajeno

las maté con el veneno de no ser de vanidad,
ni mi madre ya me quiere, vivo en un antro de sombras,
mundo que mujer me nombra, quiero inspirarte piedad.


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