ROMEO MURGA


Copiapó-Chile, 1904 – San Bernardo, 1925


CUANDO SEAMOS VIEJOS 

Cuando seamos viejos, todo este amor enorme
se irá por los caminos y brotará en los huertos,
y será una ilusión muy lejana y deforme
que enturbiará la paz de nuestros ojos muertos.



A la tarde, soñando con lo que ya no se ama,

mascaremos recuerdos de amor en el tabaco,
y el amor temblará como una débil llama
en nuestra carne vieja y en nuestros rostros flacos.




Todo el pasado claro se asomará a tus ojos

y dormirá en tus ojos una eterna agonía,
ya no nos dolerán ni guijarros ni abrojos
y apenas sufriremos de vivir todavía.




Sólo nos quedará la voz, y no la misma

con que hoy, serenamente, nos besamos de lejos.
De esta ternura inmensa que en nosotros se abisma,
¡cómo iremos a hablar, cuando seamos viejos!


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