JUAN ROQUE BONAFINA


Mar del Plata-Argentina,     -2010

ADIÓS GAUCHO

En la llanura surera
Le saco el bozal a un ruano,
Y quedo con una mano
Tanteando la tabaquera.
Con la otra formo visera
Pa observar el callejón,
Y al ver pasar un camión
Con vacas pa´l matadero
En la cara del resero
Trastrabillo un lagrimón.-

Afloraron en su mente
Las horas malas de marchas,
Desollando las escarchas
O bebiendo aire caliente.
Oyó la voz de la gente
Que le iba cortando el paso
Para ofrecerle un abrazo
En la puerta del corral,
Cuando sin errar un pial
Jugueteaba con el lazo.

La tropilla de asustada
Por el toque de bocina,
Se apretó con la madrina
Pa volverse a la manada.
Entre las pajas tiradas
Quedo la “trebe de fierro”,
Y cerca de ella el cencerro
Se atrinchero boca abajo
Para callar al badajo
Que le tocaba destierro.

Los tientos de la encimera
Se arrugaron de resecos,
El poncho encerao sin flecos
Le dio paso a las goteras,
El sudor de las bajeras
Se salitró en la carona;
Y en la maleta de lona
Que supo ser pa´ los vicios,
Al terminar los servicios
Se oxidaron las lloronas.

Con ese camión jaulero
Y el avance del progreso,
Se consolido el receso
Permanente del resero.
Ya nunca más el lucero
Le podrá oír el silbido,
Porque en el tiempo se ha ido
Dios sabe pa´ que región;
¡galopando un redomón
Que le ha prestado el olvido!!!!

LA ARPILLERA

Hecha con hebras cruzadas
en diferentes maneras
la llamaron arpillera
cuando quedó terminada.
empezó a ser divulgada
en variedad de funciones
anduvo en la diversiones
antiguas del carnaval,
disfrazando por igual
a mujeres y varones.-

En las épocas remotas
de mañanas escarchadas
fue la media codiciada
para tamangos y botas,
pero en eso no se agota
la utilidad que fue mucha
la llevaron de capucha
los viejos deschaladores,
repechando los albores
sin aflojar en la lucha.

Fue maleta de los peones
en la sacada de papa
y en las diversas etapas
tuvo otras aplicaciones,
por ejemplo en ocasiones
colgada en una matera
la usó la gente campera
después de la churrasquiada
para dejarle pegada
la grasitud de la pera.

Anduvo en los reñideros
por las peleas de gallos
y abrigando los caballos
que salían parejeros,
la llevaron los nutrieros
en busca de la fortuna
caminando con la luna
en una noche nublada,
para sacar embolsadas
las nutrias de la laguna

En una melga derecha
fue guía del arador
y chimango volador
en los días de cosecha,
sirvió para hacer la mecha
en los fogones camperos,
alforja de los troperos
para llevar provisiones,
y cincha de mancarrones
que tiraron de laderos.

La usaron como bajera
del recadito cantor
y el hombre caminador
la acomodó en la linyera,
en las cuestiones caseras
ocupó varias escalas
alfombra chica en la sala,
adorno en los almohadones,
y   forro de los colchones
que los llenaron de chala.

Vaya a saber si las manos
que tejieron la arpillera
se dieron cuenta que era
un invento soberano,
la utilizó el ser humano
con los calores y el frío,
pero el progreso con brío
y un pasado que se aleja,
la tienen por cosa vieja
con diagnóstico sombrío.

ME LLAMAN ACREDITAO

Yo tengo un recao de andar
viejito como su dueño,
confidente con los sueños
que han muerto sin despertar.
Lo armé para reserear
y anduvimos por las huellas,
sin que nos hicieran mella
distancias ni travesías;
hasta que en esa porfía
se fue apagando mi estrella.

Entre memorias de afectos
se quedó apegao conmigo,
y con gusto me prodigo
en mantenerlo completo.
Hace rato que está quieto
en un rincón de la pieza,
en ocasiones de mesa
y en otras, sirve de asiento
para atar mi sufrimiento
al correón de la pobreza.

Aunque no somos iguales
por idénticos carriles,
van pasando los abriles
con macollajes de males.
Él ya no encima baguales
para entibiar las bajeras,
y yo con la bichoquera
que me va dejando enclenque,
vivo embramado al palenque
del que no se recupera.

Hace mucho estoy varao
en la estancia del amigo,
que me da carne, abrigo
y plata que no he ganao.
Me llaman "acreditao",
nombre que viene de lejos
cuando los criollos parejos
que supieron ser patrones,
¡jamás echaron a peones
que se iban poniendo viejos!

A trancos de la matera
tengo sitio pa'mi solo,
me visitan los chingolos
y las palomas caseras.
De vez en cuando me espera
algún peón para yerbear,
y al entrar a recordar
alguna hazaña pasada,
¡es como el agua sagrada
que me hace resucitar!

Pero esa es una salida
transitoria de las penas,
por el cauce de mis venas
se va licuando la vida.
Con estas prendas curtidas
de mi recao bien habido,
se amadrinó el renegrido
mancarrón de mi destino,
¡que galopa en el camino
del tiempo que me ha vencido!

http://www.argentinafolkloreyprovincias.es/El-resero-ese-gaucho-de-las-estancias-argentinas/1
http://www.argentinafolkloreyprovincias.es/La-arpillera-tiene-su-poema.-Lo-tejio-don-Juan-Roque-Bonafina-recordado-criollazo-de-ley/61
http://gauchoguacho.blogspot.com/2013/02/me-llaman-acreditao.html


Don Juan Roque Bonafina, verseador criolla de la provincia de Buenos Aires, nos ha dejado infinidad de poemas en los que retrata a diversos personajes del campo, y aún de la ciudad, como el barrendero, que cumple una función tan importante y a quien pocas veces se lo destaca

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