JORGE GONZÁLEZ BASTÍAS


Nirivilo (región del Maule)-Chile, 1879-1950



SU PENA


La besé aquel día, triste la alegría.

Con pena infinita se puso a llorar.
Me dejó su pena. Su pena ahora es mía.
Después... no la he vuelto jamás a encontrar.
Tiene ya amargura mi melancolía.
Mis brazos, cansados están de esperar.
Mis ojos, que guardan lumbre de aquel día,
de noche, en la sombra la miran pasar.
Pasa entre la sombra. Yerra en el boscaje.
Difunde fragancia por los limoneros
y se va en los rayos de la luna llena.
Queda la armonía sutil de su traje
en las rosas frescas y en los jazmineros
y en mi sueño errante que anda con su pena.

VERTIENTE DE LA ROCA

El agua vierte, vierte, vierte. 
Sangre de un generoso corazón,
fecundará simientes. 

No hay viento, no hay sequía que la ciegue. 
No hay soles que la turben. 
El agua vierte, vierte, vierte. 

No la alimenta ni lluvia ni fuente. 
Hilos de plata, güedejas de oro. 
El agua vierte, vierte, vierte. 

Y por las faldas ásperas desciende 
cantarina, fugaz y milagrosa 
a hacerse trébol, miel y fruta agreste. 

Y levanta una casa, y funda un verde 
huerto de paz.
En lo alto, en la roca, 
el agua vierte, vierte, vierte.

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