HÉCTOR PEDRO BLOMBERG

Argentina, 1889 -1955

LA PULPERA DE SANTA LUCÍA
Vals 1929

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas
en la reja que olía a jazmines,
en el patio que olía a diamelas.

"Con el alma te quiero, pulpera,
y algún día tendrás que ser mía,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía".

 La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

 No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

 Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:

 ¿Dónde estás con tus ojos celestes,
oh pulpera que no fuiste mía?"
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!
  
VIOLINES GITANOS
Tango

Los oigo en los caminos y sueño en el verano
de un pueblo que blanqueaba del sol al resplandor,
en la canción errante de aquel violín gitano
que pasó por la aldea de mi primer amor.
Venían de muy lejos y allá en el firmamento,
el sol que se moría doraba su cantar,
un cantar más antiguo que el camino y el viento
perdidos en los trigos maduros al pasar.

 El cielo estaba rojo, dormíase la aldea,
los pájaros del campo ya no cantaban más.
Y yo me preguntaba, solo en mi eterna idea,
la seguiré esperando o no vendrá jamás.
El zíngaro bajaba de la vieja carreta,
el alma de los campos lloraba en su violín,
la zíngara miraba mis manos de poeta,
leía mi esperanza romántica y sin fin.

 Llevábase el Pampero los cánticos de Hungría
y el sol en el camino rimaba otra canción,
la zíngara andrajosa mirando me decía:
"Vendrá la que tu esperas, vendrá tu corazón.
Espérala que un día vendrán sus labios rojos,
para llenar de llanto tu ardiente soledad,
vendrá desde otras tierras y en sus azules ojos
florecerá la estrella de tu felicidad."

 Mis ultimas monedas caían en su mano,
partía la carreta con áspero rumor.
Allá lejos, muy lejos, en el violín gitano
otra voz me decía, tu morirás de amor.
Después en los caminos, los campos, las ciudades,
escucho los violines gitanos y al rumor,
me digo a mis ardientes y oscuras soledades,
que nunca vino ella, ni yo morí de amor.


Héctor Pedro Blomberg fue un poetaguionistacomediógrafo y periodista argentino. Autor de famosos tangos junto al guitarrista Enrique Maciel entre los que se destaca El caballero cantor y La pulpera de Santa Lucía que cantara su amigo Ignacio Corsini.


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