EUSEBIO LILLO


Santiago de Chile, 1826 -1910


EL POETA Y EL VULGO

Al altanero y encumbrado pino
díjole un día la rastrera grama:
–¿Por qué tan orgulloso alzas tu rama
cuando no alfombras como yo el camino?



Y él respondió: –Yo doy al peregrino

sombra, cuando su luz el sol derrama,
y cobijo las flores cuando brama
el ronco y desatado torbellino.


Así el vulgo al poeta gritó un día:

–¿Por qué miráis indiferente el suelo?
¿Qué hacéis? ¿Quién sois? Y el bardo respondía:


–Soy más que tú porque tal vez recelo

que sólo de mi canto a la armonía
comprendes que hay un Dios y que hay un cielo.


HAY ALGO EN TI...


Amor, como Dios, tiene su cielo;

olvida allí del corazón enojos
pues para gozar viniste al suelo.




Y si presa han de ser aquesos ojos

y el seno aquel de la vejez de hielo,
sean más bien de amor dulces despojos.

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