DANTE A . LINYERA

Buenos Aires, Argentina, 1903-1938.

LOCA BOHEMIA
Tango

Tú eres pequeña y yo
Un soñador bohemio, triste y cantor...
¿qué importa que falte el pan
Si la ilusión, con su loco afán,
Nos da la emoción
Del ideal?
Decías, riéndote:
Cantar... reír
Besarse, amarse, fundirse
En un solo ser...
Eso es vivir.
Después, cambió mimí
Se fue tras un burgués
Y enmudeció el cantor...
¿a qué cantar? ¿ya quién?
Y entristeció el cuartucho que ayer
En nuestra loca bohemia se abrió
Como el hogar de todos
Los sin hogar...
Ya no se oirá cantar...
Vaga la angustia en nuestra vida
Porque mi corazón
Sólo sabe sollozar.
¡loca bohemia!... ya
Mi corazón no gime... se fue el dolor...
¡qué importa si ella no está,
Si otra ilusión, con su loco afán,
Nos dará la flor
De una emoción!...
¡venga el olvido!... que
Soñar... reír...
Engañarse... traicionarse...
Volver a empezar...
¡eso es vivir!

AUTOBIOGRAFÍA RASPOSA

Me yamo Dante A. Linyera... Pero no es ese mi nombre,
¿pa’ qué batirlo?, si es fulo como una mina sin tren
y en el fichero ‘e la vida ‘toy prontuariao como hombre,
como hombre que la ha yirado de un cotén a oro cotén.

Soy d’este país del bizcocho, la quiniela y la macana,
 nací en un convento grande como panza de burgués
en una noche fulera sobre una almohada italiana,
en la caye Independencia mil cinco cuarenta y tres.

 P’aquellos que gambetearon los azares de mi infancia
 yo soy el cantinerito del viejo barrio ‘e Solís;
desde chico me tiraron los potros de la atorrancia
y desde pibe en el fango yo fui a meter la nariz.

¡Cha digo! Cuando me acuerdo que tuve catorce abriles,
 justo cuando a la garufa de la vida me largué,
m’entran ganas de matarme, como hacen los tipos giles
pero después fumo un pucho batiendo: ¡Qué va cha che!

 Mi jovie trajo ‘e Calabria la sbrufatta ‘e su entusiasmo,
 me dijo un yorno: “Mequito, marino va ser osté”,
y quiso hacerme almirante de una escuadra... ¡Qué sarcasmo!
y hoy no me ayudan los remos, ¡porque ni remar yo sé!

 Fui al colegio, y un buen día campaniando el estofao
 de la vida mishia y triste, sentí bronca, protesté...
¡la abacanada maroma que recorre el asfaltao
me dio bronca, y por las cayes del anarquismo dentré!
  
Y junando una mañana como un pobre musolino
 rejuntaba los bollitos con cariñoso ademán
la inspiración como Pedro por su casa se me vino
¡y empecé a escribir puemas enchastrados de gotán!

 Y aquí estoy: Dante A. Linyera... cantor de la mishiadura,
 del bulín, de la percanta, de la milonga, aquí estoy.
¿Quién será? Baten los rantes que catan mi caradura,
y yo mismo compañeros, ¡no sé siquiera quién soy!

Y aunque soy arrabalero, más que el farol de Pompeya,
 ni soy guapo, ni lancero, ni me tuerzo pa’un gotán,
no uso daga en la culata, ni tengo Rubia Mireya,
ni soy aquel amorcito que se yamaba Julián...

No uso lengue en el pescuezo y a nadie le di la biaba,
 no escabio guinado en el mate, ni manyo al Tano Pascual.
No uso liones con franjitas, ni soy de la yunta brava...
y mis veintiséis abriles dentro de un año se irán.

 No soy rey del escolaso ni del barrio de las latas,
 me vine para Corrientes transformao en un fifí,
nunca he cascao una mina, ni la voy con caferatas
pero la letra de “Pato” parece escrita pa’ mí...

 No se tirar del carrito como no sea el de la yeta
 y una tristeza muy honda se escrachó en mi corazón:
nunca pa’una lora papa fui gil, el choma, el shusheta
ni aquel garabito guapo que es dueño de su ilusión.

¿Y quién soy al fin y al cabo? Psh... un mamerto cualquiera
 prontuario como un salame que ha manyao la gran cuestión.
Yo bato: “Semos hermanos... Me yamo Dante A. Linyera
 y, aunque es vergüenza batirlo: ¡Ni siquiera soy ladrón!”

Dante A. Linyera, cuyo verdadero nombre era Francisco Bautista Rímoli fue un poeta y periodista que nació en Buenos AiresArgentina, el 10 de agosto de 1903 y falleció en la misma ciudad el 15 de julio de 1938
También escribió poesía romántica que firmó con otros seudónimos, como Arnaldo Demos, Carlos Onofre de Alvear y Rayenil. Admiraba a Máximo Teodoro Sáenz, el periodista uruguayo de turf y creador de numerosas acuarelas porteñas conocido con el seudónimo de Last Reason. En 1933 apareció su libro Semos hermanos, su única obra formalmente editada, que le dio oportunidad de exclamar ante un grupo de amigos: «¡Perdón, no lo voy a hacer más!». La dedicatoria del libro era: «A mi perro, porque no lo tengo».
Linyera vivió siempre pobremente y se mantuvo fiel a su ideología anarquista hasta que una sífilis nunca curada, más una tuberculosis, lo llevaron a la locura final y a la muerte solitaria en un hospital.

2 comentarios:

  1. Buena semblanza de un injustamente olvidado. Gracias. Pepe Escudeo

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  2. Buena semblanza de un injustamente olvidado. Gracias. Pepe Escudeo

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