ARMANDO TAGINI


Barrio del Abasto-Buenos Aires (Argentina), 1906-1962

LA GAYOLA *
Tango 1927

¡No te asustes ni me huyas!... No he venido pa' vengarme
si mañana, justamente, yo me voy pa' no volver...
He venido a despedirme y el gustazo quiero darme
de mirarte frente a frente y en tus ojos contemplarme,
silenciosa, largamente, como me miraba ayer...

 He venido pa'que juntos recordemos el pasado
como dos buenos amigos que hace rato no se ven;
a acordarme de aquel tiempo en que yo era un hombre honrado
y el cariño de mi madre era un poncho que había echado
sobre mi alma noble y buena contra el frío del desdén.
  
Una noche fue la muerte quien vistió mi alma de duelo
a mi tierna madrecita la llamó a su lado Dios...
Y en mis sueños parecía que la pobre, desde el cielo,
me decía que eras buena, que confiara siempre en vos.
  
Pero me jugaste sucio y, sediento de venganza...
mi cuchillo en un mal rato envainé en un corazón...
y, más tarde, ya sereno, muerta mi única esperanza,
unas lágrimas amargas las sequé en un bodegón.
  
Me encerraron muchos años en la sórdida gayola
y una tarde me libraron... pa' mi bien...o pa' mi mal...
Fui sin rumbo por las calles y rodé como una bola;
Por la gracia de un mendrugo, ¡cuantas veces hice cola!
las auroras me encontraron largo a largo en un umbral.
  
Hoy ya no me queda nada; ni un refugio...¡Estoy tan pobre!
Solamente vine a verte pa' dejarte mi perdón...
Te lo juro; estoy contento que la dicha a vos te sobre...
Voy a trabajar muy lejos...a juntar algunos cobres
pa' que no me falten flores cuando esté dentro 'el cajón.
  
ABROJOS
Tango 1930
  
Ruge el viento en la alta noche
como fiera acorralada
y en las sombras, emponchada,
tiende redes la traición...
Cae la lluvia como un llanto...
y es la noche amarga y triste
como aquella en que te fuiste
por la huella de otro amor...
  
Camino 
del pago
te voy recordando
y en vano aguantando
la gana’e llorar,
pensando en las horas
gloriosas del nido...
pensando que he sido
¡más güeno qu’el pan!
  
Y en medio’e las sombras
del campo infinito,
tus ojos malditos
de raro fulgor,
parecen dos brasas
como éstas que has hecho
prender en mi pecho,
de odio y rencor.
  
Es luz mala tu recuerdo
en la noche despiadada
y en mi alma atormentada
prende abrojos el terror.
Y es desfile de fantasmas
el pasado que me espanta,
y me anuda la garganta
y me llena de temor.
  
Ya vino a decirme,
más de un lengua suelta,
que andás dando güeltas
tratando’e volver.
Y ya se lo he dicho,
por si güelve a verte,
qu’es poco la muerte
pa’ cobrarme bien.
  
PERFUME DE MUJER

Mujer, ¿te acuerdas de mi?
Yo soy aquel muchacho soñador
que hallaste tú, cargado con la anemia
de su vida bohemia,
de ensueño y de dolor.
Yo soy aquel que lució
como blasón su moño volador
y que cenó, en sus noches de infortunio,
con pan de plenilunio y vino de ilusión.

¡Cálida y fiel,
boca de miel
que puso el alma en el besar!
Tu recordación
sume al corazón
en negro abismo de pesar.
Torpe de mí
que no preví
el desencanto amargo de hoy.
Dulce y fiel mujer,
ya, sin tu querer,
no sé qué soy ni adónde voy.

Fortuna, fama, laurel...
¡Sólo en tu amor hallé luz de verdad!
Y en un recodo brusco del destino
me aparto del camino de la felicidad.
Lejanas glorias de amor.
Mi boca busca besos como ayer.
Y nada más, a mi lado, perdurable,
está tu inolvidable
perfume de mujer.

* Gayola: en idioma lunfardo, cárcel


Armando José María Tagini nació en Buenos Aires el 9 de junio de 1906 y murió en San Andrés (prov. Bs. Aires) el 13 de julio de 1962. En su juventud fue cantor y de entonces datan sus primeras letras para tango. La gayola fue estrenado por el mismo Tagini hacia 1926 y grabado por Gardel en 1927. En éste mismo año, Tagini y Guichandut obtuvieron el segundo premio en los famosos concursos de la casa Max Glucksmann, con el tango Perfume de mujer . Marionetas fue escrito en 1928. En 1929, Misa de once fue seleccionado para optar al Gran Premio de Honor de los mencionados concursos.
“Escritor de singulares aptitudes – dice Horacio Ferrer - , anticipó con algunas de sus páginas, especialmente con Marionetas, la corriente que más tarde renovaría la literatura del tango, con Homero Manzi a la cabeza”. Ese tango y más aún Misa de once, se distinguen por un lenguaje depurado y una inspiración romántica por entonces inusu

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